Un hombre fue condenado a ocho años de prisión efectiva por abusar sexualmente de su propia hija durante varios años de su infancia. La víctima, identificada con las iniciales H.R.B.M., tenía aproximadamente siete años cuando comenzaron los hechos.
La sentencia se resolvió mediante un juicio abreviado, luego de que el acusado reconociera su responsabilidad por los delitos que se le atribuían.
La investigación se inició a partir de una denuncia presentada por la madre de la joven contra el hombre por malos tratos. A partir de esa intervención, la víctima, que para entonces ya era mayor de edad, pudo contar lo que había sufrido durante su niñez y denunciar los abusos sexuales cometidos por su padre.
Tras conocerse la denuncia, el acusado escapó a Neuquén, donde finalmente fue detenido como resultado de una investigación de la UFI CAVIG.
Desde entonces, la Fiscalía reunió las pruebas necesarias para avanzar con la causa, pese a las dificultades que implicaba investigar hechos ocurridos varios años atrás y durante la minoridad de la víctima.
El juicio oral debía comenzar este miércoles, pero había sido postergado en dos oportunidades por cambios en la defensa del acusado. Finalmente, tras la designación de una nueva abogada, las partes llegaron a un acuerdo para resolver el caso mediante un juicio abreviado.
La fiscal interviniente explicó que inicialmente habían solicitado una pena de 15 años de prisión. Sin embargo, luego de analizar las pruebas con la defensa, acordaron una condena de ocho años, correspondiente al mínimo previsto para el delito.
Uno de los puntos destacados por la representante del Ministerio Público fue que el procedimiento permitió evitar que la joven tuviera que volver a declarar y atravesar una situación de revictimización. H.R.B.M. fue informada sobre el acuerdo y participó de la decisión.
Durante la investigación también fue necesario garantizar el derecho de defensa del acusado, quien es una persona sorda. Por ese motivo, intervinieron intérpretes inscriptos en el Poder Judicial para asegurar que comprendiera los hechos atribuidos y las pruebas reunidas en su contra.
La identidad de la víctima se mantiene protegida y tampoco se difundió el nombre del condenado para evitar cualquier posibilidad de identificarla.

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