Milei triunfó en una elección en la que las encuestadoras (una mayoría) lo daban en caída libre, muy lejos de aquel escenario que en un momento se planteó como de tres tercios.
Para los consultores, y para algunos periodistas, Milei también tuvo unas palabras: «Las encuestadoras son sicarios. Arman números para justificar cosas inexistentes. Nosotros veíamos toda la hostilidad que estábamos recibiendo en términos mediáticos. Y, sin embargo, veíamos la respuesta de la gente que cada vez era más profunda. Nosotros sufrimos muchos sabotajes en la campaña. Me atacaron bots de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires», disparó.
Su enfrentamiento con Larreta fue un capítulo aparte en la campaña. Milei lo llamaba “El Siniestro”. Tras asegurar que “nunca disfruté que haya perdido Larreta. Yo me ocupo de lo mío”, contraatacó: “La forma que tiene Juntos por el Cambio es una forma muy mediocre. Como ellos no pueden crecer naturalmente, se dedican de ensuciar a otros. Patricia Bullrich tuvo responsabilidad directa en muchas de las operaciones que me hicieron en este mes y medio. Lo digo públicamente y se lo dije también a Mauricio Macri. Son más de lo mismo, cuando ven el poder cerca, están dispuestos a recurrir a cualquier herramienta».
Finalmente, quedó repicando una declaración que tiene que ver con los fondos de las provincias: «Mi horizonte es sacar la coparticipación nacional. El problema de Formosa no son los formoseños, es el Estado. Cualquier formoseño en otro lugar del país que no es un feudo sería exitosísimo. Vamos a sacarles el Estado de encima».

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