A las demoras para poder entregar el medicamento, ahora las farmacias sanjuaninas apelaron a otra estrategia ya que el impacto inflacionario dificulta la reposición. Tal es la situación que ya se habla de «quiebres de stocks» en la provincia.
«Esto es generalizado, no afecta a un grupo de medicamentos. La situación no va bien. Es que, en el contexto inflacionario, estar cobrando ahora lo que se vendió hace dos meses atrás, imposibilita la reposición. Y esto es porque el medicamento ya no tiene el mismo valor que en julio y lo que cobré no me alcanza para comprarlo. Además, no hay crédito o es inaccesible por lo que la financiación se encara con las droguerías», explicó a Diario La Provincia SJ, Carlos Otto, presidente de la Asociación de Propietarios de Farmacias de San Juan.
Consultado anteriormente por este diario, había señalado que el cliente iba a las farmacias y ante la falta del medicamento en el momento, se hacía el pedido y se entregaba más tarde, en el mismo día o al día siguiente. «Ahora, hay una forma «prepaga»: al cliente se le pide que pague el monto que no cubre la obra social. Con eso, se puede encargar y pagar a la droguería y se puede dispensar», explicó.
Otto resaltó que en Argentina, la industria farmacéutica trabaja con principios activo importados para los medicamentos y los insumos para envasar también son extranjeros. «Hay una situación compleja y a esto se agrega que el sistema de seguridad social también está mal. Todo es muy caro y la cadena de pagos no ayuda. El farmacéutico trata de sostener lo que puede sobre sus espaldas y el paciente es el que resulta perjudicado en una demora en el acceso», destacó.
Panorama complejo
La situación de las farmacias se suma a la de otros sectores de la salud como los bioquímicos, los kinesiólogos, los odontólogos y los oftalmólogos en San Juan.
En relevamientos de Diario La Provincia SJ, los referentes coincidieron en que las extensas cadenas de pago de obras sociales y los insumos y equipamientos dolarizados complican las prestaciones. A esto se suma la decisión de profesionales de no tener convenios con obras sociales porque no les conviene económicamente.
FUENTE: Diario La Provincia SJ

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