Más de 27 millones de peruanos votan este domingo para elegir al próximo presidente del país en una segunda vuelta que enfrenta a la candidata de derecha Keiko Fujimori y al dirigente de izquierda Roberto Sánchez.
La jornada electoral se desarrolla en un clima de fuerte polarización política y social, con una ciudadanía dividida entre dos proyectos de país completamente opuestos y atravesada por la crisis institucional, la inseguridad y el desgaste de la dirigencia política.
Entre muchos votantes también aparece la sensación de optar por “el mal menor”, en una elección que mantiene al país expectante.
“Voto por Keiko porque ella es la mejor opción que pueda haber porque estoy en contra del comunismo”, expresó Araceli, una estudiante peruana. En cambio, Gladys, comerciante de un mercado local, sostuvo: “Voto por Sánchez porque considero que es lo mejor frente a Keiko, que es un desastre y ha traído destrucción al Perú”.
Las encuestas previas mostraban una leve ventaja para Keiko Fujimori, aunque con un escenario abierto e incierto. La candidata concentra mayor respaldo en Lima, mientras que Sánchez logró consolidarse en varias regiones del interior peruano.
Durante el cierre de campaña, Fujimori reivindicó la figura de su padre, el expresidente Alberto Fujimori, condenado por corrupción y violaciones a los derechos humanos. La dirigente prometió combatir la delincuencia con “mano dura” y recuperar el orden y el crecimiento económico.
Por su parte, Roberto Sánchez recordó al expresidente Pedro Castillo, destituido y detenido tras intentar cerrar el Congreso, y aseguró que lo indultará si llega al poder. Además, se presentó como representante de los sectores más postergados y prometió impulsar justicia social, fortalecer la democracia y enfrentar la corrupción.
La elección se realiza luego de una primera vuelta celebrada el pasado 12 de abril, cuyos resultados oficiales tardaron varias semanas en confirmarse.

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