Israel define su futuro político en unas elecciones marcadas por la guerra y la crisis de seguridad

Los comicios se desarrollan bajo el impacto de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la guerra en Gaza. Benjamin Netanyahu busca conservar el poder frente a una oposición que aspira a desplazarlo, en un escenario de fuerte fragmentación política.

Israel celebra este martes elecciones para definir la composición de su próximo gobierno, en una jornada marcada por las consecuencias de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, la guerra en Gaza y las tensiones regionales en Medio Oriente.

El actual primer ministro, Benjamin Netanyahu, de 77 años, busca mantenerse en el poder con una alianza integrada por su partido Likud, sectores de la ultraderecha religiosa liderados por Itamar Ben Gvir y agrupaciones ultraortodoxas. Frente a ese espacio se presenta una coalición sionista de centroderecha encabezada por el exjefe del Estado Mayor Gadi Eisenkot, de 66 años.

También participa una alternativa de centroizquierda, Los Demócratas, liderada por el exsubjefe del Estado Mayor Yair Golán, de 64 años. En total, alrededor de treinta agrupaciones políticas buscan obtener representación en el Parlamento.

Netanyahu enfrenta cuestionamientos por la seguridad

La campaña electoral está atravesada por las críticas a Netanyahu por las fallas de seguridad que precedieron a los ataques de Hamás y por la respuesta del gobierno durante la guerra en Gaza. A esto se suman las tensiones con Irán y los cuestionamientos internacionales por las operaciones militares israelíes y la situación en Cisjordania.

En ese contexto, una comisión internacional independiente de investigación de la ONU formuló nuevas acusaciones contra Israel por su accionar en los territorios palestinos. El gobierno israelí rechazó las conclusiones y calificó el informe como parte de una campaña de desinformación.

Una elección sin mayorías aseguradas

Las encuestas previas a los comicios muestran un escenario ajustado entre el oficialismo y la principal alianza opositora de centroderecha. Según las proyecciones mencionadas, la oposición podría obtener entre 52 y 56 bancas, mientras que la coalición de Netanyahu rondaría los 50 escaños.

Para alcanzar la mayoría parlamentaria y formar gobierno se necesitan al menos 61 de los 120 escaños de la Knéset. Por eso, el resultado dependerá no solo del desempeño de los principales bloques, sino también de la capacidad de las distintas fuerzas para negociar alianzas.

Unos 7,3 millones de ciudadanos israelíes están habilitados para votar, mientras que más del 10% del electorado reside en el exterior.

La votación se presenta como una instancia clave para el futuro político de Israel, en un contexto en el que la seguridad, la guerra y las relaciones con los palestinos y los países de la región ocupan un lugar central en el debate público.

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