Luiz Inácio Lula da Silva volvió a imponerse en las urnas y consiguió una nueva victoria presidencial en Brasil. El mandatario derrotó al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en el balotaje celebrado este domingo 25 de octubre, y obtuvo así un cuarto mandato no consecutivo al frente del país.
Con más del 99% de las urnas escrutadas, Lula alcanzaba aproximadamente el 51,8% de los votos válidos, frente al 48,2% de su adversario, según los resultados difundidos durante el cierre del escrutinio. La diferencia rondaba los cuatro millones de sufragios.
El resultado adquiere especial relevancia porque Flávio Bolsonaro había terminado primero en la elección del 4 de octubre, con el 47,03% de los votos válidos, mientras que Lula había obtenido el 45,16%. En la segunda vuelta, el presidente logró revertir esa diferencia y asegurar su continuidad en el Palacio del Planalto.
De las fábricas a la presidencia de Brasil
Nacido el 27 de octubre de 1945 en Garanhuns, en el estado de Pernambuco, Lula creció en una familia humilde y se trasladó durante su infancia a San Pablo. Allí comenzó a trabajar desde joven y se formó como tornero mecánico, una experiencia que marcaría su posterior trayectoria sindical y política.
En 1975 asumió la presidencia del Sindicato de Metalúrgicos de São Bernardo do Campo y Diadema. Desde ese lugar encabezó importantes huelgas obreras durante los últimos años de la dictadura militar brasileña, convirtiéndose en una figura de alcance nacional.
En 1980 participó de la fundación del Partido de los Trabajadores (PT), espacio que reunió a dirigentes sindicales, movimientos sociales e intelectuales. Tras varios intentos electorales, llegó por primera vez a la Presidencia en 2003.
Sus gobiernos, las políticas sociales y las causas judiciales
Durante sus dos primeros mandatos, entre 2003 y 2010, Brasil experimentó una etapa de crecimiento económico y expansión del consumo, acompañada por programas sociales como Bolsa Família, orientados a reducir la pobreza y ampliar los ingresos de los sectores más vulnerables.
Su trayectoria también estuvo atravesada por investigaciones de corrupción vinculadas a la operación Lava Jato. Lula fue condenado y permaneció encarcelado entre 2018 y 2019. En 2021, el Supremo Tribunal Federal anuló sus condenas por cuestiones de competencia judicial y también declaró la parcialidad del juez Sergio Moro en una de las causas. Estas decisiones le permitieron recuperar sus derechos políticos.
En 2022, Lula derrotó a Jair Bolsonaro y regresó al poder el 1 de enero de 2023. Desde entonces, su administración volvió a impulsar programas sociales, inversión pública y políticas ambientales, en medio de diferencias con la oposición por la economía, la seguridad y el rumbo del Estado.
Un país dividido y nuevos desafíos
La elección de 2026 volvió a poner frente a frente a dos sectores políticos que han protagonizado buena parte de la disputa pública brasileña. Esta vez, el principal rival de Lula fue Flávio Bolsonaro, senador del Partido Liberal y uno de los referentes del espacio político construido por su padre.
Con el triunfo confirmado por los resultados electorales difundidos, Lula afrontará un nuevo período de gobierno en un escenario marcado por la polarización política y la necesidad de construir acuerdos parlamentarios.
Entre los principales desafíos aparecen el control de las cuentas públicas, la recuperación del poder adquisitivo, la seguridad y la continuidad de las políticas sociales. También deberá sostener el papel de Brasil en América Latina y en los principales espacios de negociación internacional.
A dos días de cumplir 81 años, Lula suma una nueva victoria a una trayectoria que comenzó en el movimiento obrero y lo llevó a convertirse en una de las figuras centrales de la política latinoamericana. Su cuarto mandato abrirá una nueva etapa para Brasil a partir de enero de 2027.

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