La crisis en las universidades nacionales volvió a profundizarse y este martes comenzó un paro de 96 horas convocado por docentes y no docentes universitarios, medida que tiene fuerte impacto en la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) y en los institutos preuniversitarios.
En ese contexto, la referente de ADICUS, Edith Liquitay, describió un escenario complejo y aseguró que el acatamiento a la medida es elevado en distintas dependencias educativas.
“Hasta el momento hay un alto acatamiento. En la Escuela Industrial ronda aproximadamente el 70%; en el Central Universitario entre el 40 y el 50%, porque hay días de evaluación, y en Filosofía prácticamente el edificio está vacío, salvo cuatro aulas con docentes”, explicó en diálogo con TELESOL.
Según indicó, la decisión de avanzar con una semana completa de paro surgió tras intensos debates entre los distintos gremios universitarios. Incluso, reveló que algunos sectores proponían endurecer aún más las medidas.
“Habían asociaciones que proponían un paro por tiempo indeterminado. Se llegó a un punto medio porque la situación es bastante insostenible”, sostuvo.
Liquitay también apuntó contra el Gobierno nacional por la falta de respuestas al reclamo salarial, pese a las multitudinarias movilizaciones universitarias realizadas en los últimos meses.
“Después de la terrible marcha que hubo, el Gobierno nacional no respondió en consecuencia a las demandas que venimos planteando”, afirmó.
Uno de los puntos que más preocupación genera es el posible impacto sobre el calendario académico. Desde ADICUS advirtieron que el conflicto podría extenderse durante las próximas semanas.
“Lo que peligra en este contexto es el inicio del segundo cuatrimestre. El plan de lucha es a largo plazo”, remarcó la dirigente gremial.
En cuanto a la situación salarial, Liquitay aseguró que los incrementos otorgados quedaron muy por debajo de la inflación acumulada.
“El Gobierno envió un instructivo de liquidación con un 1,5% de aumento y nosotros llevamos una inflación acumulada del 293% frente a un 160,5% de incremento salarial. Estamos muy lejos de alcanzarla”, expresó.
Además, reveló que muchos docentes universitarios debieron buscar otras fuentes de ingresos para poder sostenerse económicamente.
“Hay docentes que nos confiesan que el paro de una semana implica un ahorro presupuestario porque no deben trasladarse hasta la institución”, comentó.
Y agregó: “Se han ido muchos docentes de la universidad. Hay quienes manejan Uber, venden comida los fines de semana o realizan artesanías para llegar a fin de mes”.
Las declaraciones reflejan el difícil panorama que atraviesa actualmente el sistema universitario público, marcado por salarios deteriorados, pérdida de personal y creciente incertidumbre sobre el normal desarrollo de las actividades académicas.

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