La posible llegada del papa León XIV a la Argentina comenzó a tomar forma en las últimas semanas, en el marco de consultas reservadas que la Santa Sede estaría realizando para definir una eventual gira por Sudamérica.
Según trascendió, el viaje —aún no confirmado oficialmente— podría concretarse durante la primera semana de noviembre e incluir escalas en Uruguay y Perú, aunque el Vaticano mantiene cautela y evita dar definiciones hasta que estén cerrados los aspectos pastorales, protocolares y de seguridad.
De acuerdo con las versiones, la visita al país tendría una duración aproximada de tres días y estaría enfocada en actividades de fuerte impacto pastoral e institucional, con el objetivo de reunir a la mayor cantidad posible de fieles en poco tiempo.
En ese esquema preliminar, Buenos Aires aparece como punto de llegada, donde se prevé un posible encuentro con el presidente Javier Milei y autoridades nacionales.
Entre las alternativas en evaluación figura la realización de una misa o encuentro masivo en la avenida 9 de Julio, así como una visita a la Basílica de Luján, uno de los principales centros de peregrinación del país. También se analiza una eventual escala en Córdoba, aunque ninguna de estas opciones está confirmada.
Otra de las posibilidades que surgió es el uso del estadio de River Plate, que fue ofrecido como sede para un posible encuentro multitudinario, aunque esa opción todavía no forma parte de ninguna decisión oficial.
Las gestiones preliminares se enmarcan en una serie de contactos diplomáticos entre la Argentina y la Santa Sede. En febrero, el canciller Pablo Quirno entregó una carta de invitación formal al Papa en nombre del Gobierno argentino, mientras que en junio la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, mantuvo encuentros en el Vaticano con autoridades eclesiásticas.
A su vez, la designación del nuevo nuncio apostólico en la Argentina, el arzobispo Michael Wallace Banach, sumó un actor clave en la coordinación de eventuales visitas papales.
La eventual gira sudamericana incluiría también a Uruguay como primera escala y a Perú como destino final, país donde el Papa mantiene un vínculo pastoral previo por su labor misionera.
Por el momento, todo el esquema se mantiene en fase de evaluación y depende de la coordinación final entre la Santa Sede y los gobiernos involucrados.
De concretarse, sería la primera visita de León XIV a la Argentina y un hecho de fuerte impacto religioso y político en la región.

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