La presentación del proyecto de ley en la Cámara de Diputados de San Juan para habilitar la caza controlada del chancho jabalí abrió un intenso debate en toda la provincia. Sin embargo, un relevamiento realizado tras conocerse la iniciativa refleja un fuerte respaldo social: 8 de cada 10 personas consultadas manifestaron estar de acuerdo con la medida, al considerar que se trata de una herramienta necesaria para controlar una especie invasora que continúa expandiéndose por el territorio sanjuanino.
La iniciativa, impulsada por el diputado Leopoldo Soler, propone establecer un marco regulatorio que permita el control poblacional del jabalí bajo la supervisión de la Secretaría de Ambiente, con temporadas específicas y normas de seguridad. El proyecto se encuentra actualmente en tratamiento legislativo.
Una especie invasora que genera preocupación
El jabalí europeo (Sus scrofa) fue introducido en Argentina hace más de un siglo con fines cinegéticos y, desde entonces, se expandió por gran parte del país. Hoy es considerado una especie exótica invasora, ya que no pertenece a los ecosistemas nativos y provoca graves alteraciones ambientales.
Su capacidad reproductiva es una de las principales razones de su rápida expansión. Una hembra puede tener entre cuatro y ocho crías por camada, incluso con más de una camada anual en condiciones favorables, lo que dificulta su control cuando no existen programas de manejo.
Además de competir con la fauna autóctona por alimento y territorio, el jabalí destruye nidos de aves, consume huevos y pequeños animales, remueve grandes extensiones de suelo en busca de alimento y favorece la erosión, alterando el equilibrio de los ecosistemas.
Daños a la producción
Productores rurales de distintas regiones del país denuncian desde hace años importantes pérdidas ocasionadas por esta especie. Los jabalíes destruyen sembradíos de maíz, trigo, sorgo, viñedos y otros cultivos, rompen alambrados, atacan corderos y cabritos recién nacidos y generan costos adicionales en reparaciones e infraestructura.
Si bien no existe una estimación económica nacional única y oficial sobre las pérdidas, organismos técnicos y gobiernos provinciales coinciden en que el impacto económico es significativo y creciente, especialmente en las economías regionales.
Riesgo para la seguridad
Otro de los aspectos que preocupa a las autoridades es el aumento de accidentes viales provocados por la presencia de jabalíes en rutas provinciales y nacionales. Debido a que un ejemplar adulto puede superar ampliamente los 100 kilogramos, una colisión con uno de estos animales puede provocar lesiones graves e incluso consecuencias fatales para los ocupantes de un vehículo.
En San Juan, productores y vecinos de departamentos como Valle Fértil, Jáchal y Sarmiento vienen advirtiendo desde hace años sobre la presencia cada vez más frecuente de estos animales cerca de caminos y zonas productivas.
Otras provincias ya avanzaron con medidas similares
San Juan no sería la primera provincia en adoptar un esquema de control mediante la caza regulada.
Mendoza mantiene desde hace años programas de control poblacional debido al impacto que el jabalí provoca sobre la producción agropecuaria y la fauna silvestre.
Córdoba también renovó recientemente la autorización para la caza controlada del jabalí y otras especies invasoras, como parte de su estrategia de manejo ambiental.
En la provincia de Buenos Aires, durante 2025 y 2026 se ampliaron las zonas habilitadas para la denominada «caza plaguicida», argumentando la necesidad de disminuir los daños ocasionados por esta especie en establecimientos rurales y áreas naturales.
Por su parte, Río Negro continúa autorizando temporadas de caza deportiva regulada del jabalí europeo como herramienta complementaria para su manejo poblacional.
Un debate que continúa
Mientras el proyecto sigue su tratamiento en la Legislatura sanjuanina, el debate enfrenta dos posturas claramente definidas. Por un lado, productores rurales, cazadores y especialistas en manejo de fauna sostienen que el control poblacional es indispensable para proteger la producción, la biodiversidad y la seguridad de las personas.
Por otro, organizaciones ambientalistas y proteccionistas consideran que cualquier intervención debe estar basada en evidencia científica, con controles estrictos y planes integrales que incluyan monitoreo permanente para evitar impactos no deseados.
Con el avance sostenido del jabalí en distintas regiones del país y la experiencia acumulada en otras provincias, San Juan se suma a una discusión que trasciende lo deportivo y plantea un desafío ambiental, económico y de seguridad pública que demanda respuestas cada vez más urgentes.

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