Tras una investigación policial y judicial, este lunes se resolvió mediante juicio abreviado la condena contra los hermanos Campillay, acusados de integrar una organización dedicada a cometer robos en viviendas de distintos departamentos de San Juan.
El juez interviniente condenó a Emanuel y Ezequiel Campillay a un año de prisión efectiva, pena que deberán cumplir en el Servicio Penitenciario Provincial.
La banda había sido desarticulada en abril de este año, luego de una investigación encabezada por la Brigada de Investigaciones Oeste. Según la causa, los delincuentes utilizaban un llamativo modus operandi para seleccionar a sus víctimas.
Cómo operaba la banda
De acuerdo con la investigación, los hermanos actuaban junto a un hombre de apellido De Conti, quien trabajaba como conductor en las aplicaciones de viajes DiDi y Uber.
En ese contexto, el chofer mantenía conversaciones con los pasajeros para obtener información vinculada a sus domicilios, rutinas y horarios. Con esos datos, seleccionaban posibles objetivos para concretar los robos.
Luego, eran Emanuel y Ezequiel Campillay quienes ingresaban a las viviendas señaladas para sustraer dinero, objetos de valor y tarjetas de crédito.
Una tarjeta de crédito fue clave para identificarlos
La investigación logró avanzar gracias al seguimiento de movimientos bancarios realizados con una de las tarjetas robadas. Los pesquisas rastrearon compras efectuadas con el plástico y establecieron la conexión directa con los acusados.
Posteriormente, durante los allanamientos realizados por personal policial, encontraron distintos elementos que comprometían a los sospechosos y los vinculaban directamente con los hechos investigados.
Los imputados llegaron detenidos a la audiencia y el magistrado resolvió dictar una condena de cumplimiento efectivo debido a la reincidencia en este tipo de delitos.

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