Un joven sanjuanino de 21 años fue condenado por grooming y tenencia de material de abuso sexual infantil luego de una investigación que se inició a partir de una alerta internacional emitida por Instagram/Meta y derivó en un operativo policial realizado en la provincia de Buenos Aires.
Fuentes judiciales informaron que el acusado, identificado como Joel Medina, fue detectado tras un reporte enviado por Meta al Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC), donde se advertían movimientos sospechosos desde el usuario “joel.0000000000”.
A partir de esa alerta, la Unidad Fiscal de Investigación de Delitos Informáticos y Estafas de San Juan comenzó una pesquisa tecnológica para identificar al responsable. Durante la investigación se analizaron direcciones IP, correos electrónicos, registros de Google y líneas telefónicas hasta dar con el sospechoso, domiciliado en el departamento 9 de Julio.
Según consta en la causa, Medina contactaba a las víctimas a través del videojuego Free Fire y luego trasladaba las conversaciones a Instagram. Allí realizaba videollamadas de contenido sexual y solicitaba imágenes inapropiadas a menores de apenas 12 años.
Con las pruebas reunidas, la Justicia sanjuanina coordinó un operativo conjunto con autoridades bonaerenses. El pasado 5 de mayo, personal de la Brigada Policial de la UFI de Delitos Informáticos viajó desde San Juan hasta Buenos Aires para participar del allanamiento y la detención del acusado.
Durante el procedimiento, los investigadores secuestraron dispositivos electrónicos y, tras una primera revisión del teléfono celular del sospechoso, encontraron material de abuso sexual infantil almacenado.
Luego de la detención, Medina fue trasladado bajo custodia a San Juan y quedó a disposición de la Justicia local. Este miércoles 7 de mayo se realizó la audiencia ante la jueza Mabel Moya, con la participación del fiscal Pablo Martín y el ayudante fiscal Federico Pereyra.
Mediante un acuerdo de juicio abreviado, el acusado reconoció su responsabilidad y fue condenado a dos años y seis meses de prisión condicional.
Además, deberá fijar residencia en Buenos Aires, someterse a tratamiento psicológico, realizar talleres de nuevas masculinidades y acreditar continuidad laboral. También se ordenó el decomiso del teléfono celular utilizado en los hechos.

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