Una investigación iniciada el año pasado permitió desarticular una maniobra de venta de obleas de RTO falsas en San Juan, que terminó con la condena de un hombre identificado como Castillo.
La causa comenzó a partir de tareas de la división de Delitos contra la Propiedad, en el marco de intervenciones telefónicas por otra investigación. En ese contexto, se detectó que el acusado, quien tenía un lavadero, ofrecía certificados de RTO apócrifos.
A partir de esa información, la fiscalía avanzó con distintas medidas y logró secuestrar una camioneta del sospechoso, que tenía adherida una oblea falsa.
Con el avance del proceso, se formalizó la imputación por falsificación de documento público agravado, dado que la RTO es un requisito obligatorio para circular.
Durante la investigación se reunieron diversas pruebas, entre ellas transferencias de dinero y testimonios de personas que habían adquirido las obleas, lo que permitió reconstruir la operatoria y avanzar hacia un acuerdo de juicio abreviado.
Según se pudo establecer, Castillo actuaba como intermediario: conseguía los certificados falsos a través de un proveedor que aún no fue identificado. Incluso, utilizaba una oblea en su propio vehículo para generar confianza entre los clientes, asegurando que había superado controles sin inconvenientes.
La modalidad de venta era directa: el contacto se realizaba por WhatsApp, los pagos se efectuaban mediante plataformas digitales y la entrega se concretaba en su domicilio. El valor de cada oblea rondaba los 65 mil pesos.
En la causa se identificaron al menos tres compradores, cuyos testimonios resultaron clave para avanzar en la investigación.
Finalmente, y al no contar con antecedentes penales, la Justicia resolvió condenarlo a tres años de prisión en suspenso, la pena mínima prevista para este tipo de delito.
La causa se inició de oficio y continúa abierta para dar con el proveedor de las obleas falsas.

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