Luego de que el gobernador Marcelo Orrego enviara a la Cámara de Diputados un proyecto de ley para eliminar el Sistema de Participación Abierta y Democrática (SIPAD), equivalente a la Ley de Lemas, en el oficialismo todavía no hay una definición sobre si avanzarán con un nuevo Código Electoral.
La discusión no es menor, ya que se trata del mecanismo que establece cómo se vota y cómo se computan los resultados. Según diversas fuentes del oficialismo, existen distintas posturas dentro del orreguismo, lo que ha demorado una decisión concreta.
El próximo miércoles 1 de abril, Orrego encabezará la apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura provincial, donde buscará mostrar como eje central la eliminación del SIPAD, una promesa de campaña que retomó tras la caída del proyecto enviado en 2024. No se descarta que en ese contexto pueda dar señales sobre un eventual nuevo Código Electoral.
En caso de que el Ejecutivo no presente una iniciativa propia, el debate legislativo se apoyará en los proyectos ya existentes, como los impulsados por el bloquismo y el giojismo. En ese escenario, los diputados oficialistas deberán definir qué aspectos acompañar y qué modificaciones introducir, siguiendo lineamientos políticos internos.
Desde el ámbito legislativo reconocen que sería un esquema atípico, ya que históricamente los oficialismos marcan el rumbo con proyectos propios. Aun así, consideran que el tratamiento es viable, aunque más complejo.
Dentro del oficialismo, una de las posturas propone avanzar hacia un sistema con una única elección general, donde se imponga el candidato más votado, y que las candidaturas se definan dentro de cada fuerza política mediante sus propios mecanismos internos.
Sin embargo, otro sector ve con buenos ojos el proyecto del bloquismo, que también plantea una elección general única, pero permite hasta tres candidatos a intendente por espacio político, cuyos votos se acumulan. En este caso, el más votado dentro del frente resulta ganador.
Este esquema mantiene una lógica similar a la Ley de Lemas —aunque limitada a las intendencias—, lo que genera tensiones dentro del oficialismo, ya que contradice el objetivo de eliminar ese sistema.
El debate sigue abierto y con múltiples aristas. Mientras tanto, el oficialismo busca ordenar su postura interna en un tema clave de cara al futuro político de la provincia.

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