La rápida intervención de Rosa Chaparro, bombera voluntaria de Pocito, evitó una tragedia en el barrio General Acha Sur, entre calles 7 y 8, cuando un bebé de un año se atragantó y perdió el conocimiento en brazos de su padre.
El hecho ocurrió el miércoles por la tarde, cuando los gritos de auxilio de los vecinos alertaron a Chaparro, que se encontraba en su casa. “Escuché los gritos de la abuela y vi al papá corriendo con el bebé. Le tomé los latidos y no tenía pulso, estaba broncoaspirado. Ahí empecé con la maniobra de Heimlich y llamé al 911”, relató Rosa.
El pequeño, hijo de Agustina Agüero y Lautaro Baigorri, había sufrido una obstrucción por flema y se descompensó varias veces mientras esperaban la llegada de la ambulancia. Un vecino trasladó al bebé en su auto al Hospital de Pocito, y en el camino, el niño comenzó a llorar nuevamente.
En el hospital, fue estabilizado y quedó en observación. Los médicos confirmaron que sufrió convulsiones leves por falta de oxígeno, pero ya se encuentra fuera de peligro y en su hogar, bajo control neurológico.
Chaparro, de 52 años, destacó la importancia de los cursos de primeros auxilios y reanimación que reciben los bomberos, y comentó que forma parte de la brigada de Pocito desde hace siete años: “A los 45 años me recibieron en el cuartel. Me preparé para ayudar, y hoy agradezco haberlo hecho. Si no hubiera sabido primeros auxilios, ¿qué historia sería?”, expresó con humildad.
La bombera visitó a la familia esta tarde y compartió un emotivo mensaje en video, agradeciendo haber estado en el momento justo para hacer la diferencia.

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