Una familia vivió momentos de extrema tensión durante la medianoche del 18 de febrero, cuando delincuentes ingresaron a su vivienda mientras el dueño de casa descansaba en el comedor.
El hecho se descubrió cuando la esposa escuchó ladridos y se encontró cara a cara con un intruso que intentó atacarla con un arma blanca. Su marido intervino para protegerla y recibió una puñalada en el abdomen. Aunque la lesión no fue de gravedad, la violencia del episodio generó conmoción entre los integrantes del hogar.
En medio del caos, la familia advirtió que no se trataba de un solo agresor, sino de tres. Uno de los hijos también intentó intervenir y fue golpeado por un atacante que vestía una remera roja.
Los delincuentes arrojaron un ventilador que impactó en las piernas del dueño de casa y luego escaparon por la planta alta, tras violentar ventanas y huir por los techos de viviendas vecinas. Durante la fuga, sustrajeron distintos objetos del domicilio.
Tras el llamado al 911 y las descripciones aportadas por las víctimas, la Policía desplegó un operativo que permitió detener a un joven mayor en las inmediaciones. Una comerciante lo había observado nervioso y arrojando objetos debajo de una silla.
En una casa vecina se halló un secador de pelo robado, aunque una computadora sustraída no fue recuperada. También fue aprehendido un menor que acompañaba al sospechoso, quien intentó escapar y quedó a disposición del Segundo Juzgado Penal de la Niñez y Adolescencia.
La causa fue caratulada como robo agravado por escalamiento en grado de tentativa con participación de un menor, con intervención del fiscal Carlos Rodriguez y la ayudante fiscal Lliam Mari.
En la instancia judicial, el acusado mayor, Agustín Emanuel Vila, accedió a una suspensión de juicio a prueba por un año. La medida incluye 50 horas de trabajo comunitario no remunerado en seis meses, una reparación simbólica de $10.000 destinada a merenderos y la prohibición de acercarse a menos de 500 metros de las víctimas o realizar actos molestos.

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