Una propiedad que el exgobernador Alfredo Avelín donó al Estado provincial hace más de 25 años para crear un hogar de día para adultos mayores podría regresar a manos de su familia. El edificio, ubicado cerca de Tucumán y Fray Mamerto Esquiú, en Capital, nunca llegó a cumplir el objetivo para el que había sido cedido y terminó en estado de abandono.
Durante años, el lugar funcionó como sede del Comité Provincia de Cruzada Renovadora. Tras finalizar su gestión, Avelín decidió donar el inmueble con una condición expresa: que fuera destinado a la atención, contención y recreación de jubilados.
La propiedad incluso fue acondicionada para ese propósito, con mesas de juegos, una mesa de pool y otros elementos recreativos. Sin embargo, el hogar nunca abrió sus puertas y, con el paso del tiempo, el edificio quedó desocupado. Según relató la familia, sufrió robos, roturas de vidrios y el saqueo de distintos objetos.
La situación tomó otro rumbo cuando los herederos iniciaron las gestiones para recuperar el inmueble. Ante un pedido de información, la Dirección de Políticas para Personas Mayores, dependiente del Ministerio de Familia y Desarrollo Humano, respondió que no tenía conocimiento de la existencia de la donación.

Frente a este escenario, los diputados bloquistas Luis Rueda y Federico Rizo presentaron un proyecto de ley para restituir la propiedad a los cuatro hijos del exmandatario: Alfredo Avelín Nolléns, Lucy Mercedes Avelín, Nancy Barbarita Avelín y Rita Juana Zaide Avelín.
La iniciativa tomó estado parlamentario y fue girada a comisiones. El argumento central es que el Estado no habría cumplido con el destino específico establecido por Avelín al momento de realizar la donación.
Además, el proyecto establece que, si se convierte en ley, el Poder Ejecutivo deberá concretar la restitución y reinscripción del inmueble en un plazo máximo de 90 días, sin cobrar tasas ni sellados provinciales a los herederos.
No fue la única donación con fines sociales realizada por el exgobernador. Avelín también cedió una vivienda en Trinidad para asistir a madres solteras, que continúa cumpliendo esa función. Asimismo, entregó un Dodge modelo 1974 para que fuera utilizado en casamientos de parejas de bajos recursos. Años después, su familia descubrió que el vehículo había terminado abandonado y desmantelado en un depósito.
Ahora, más de un cuarto de siglo después de aquella donación, la familia busca recuperar el edificio que debía convertirse en un espacio de encuentro y contención para los adultos mayores, pero que nunca llegó a cumplir esa finalidad.

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