La interna política en Chimbas sumó un nuevo capítulo tras la caída de la mayoría especial que había aprobado una fuerte modificación al presupuesto municipal. Los cinco concejales alineados con el sector de Fabián Gramajo, junto a dos ediles opositores, habían reformado el proyecto enviado por la intendenta Daniela Rodríguez para aumentar en un 253% los recursos del Concejo Deliberante.
Sin embargo, la jefa comunal vetó la ordenanza y, en el intento del Legislativo por insistir con la sanción, se produjo un quiebre clave: la concejal libertaria Griselda Chávez retiró su respaldo por una bajada de línea de La Libertad Avanza, lo que hizo caer la mayoría calificada de siete votos necesaria para promulgar la norma.
Ese movimiento representó un triunfo político para el sector de la intendenta y una derrota para el gramajismo, que ahora busca convencer a un concejal que se abstuvo en la votación original: Luciano Cano, quien ingresó al Concejo por el giojismo pero hoy se define como justicialista independiente.
La reforma había sido acompañada por los ediles Ariel Rivero, Noelia Tortarolo, Augusto Neyra, Ivana Cortéz y Leonela Yúdica, todos alineados con Gramajo, además del concejal del Pro Eduardo Rodríguez y Chávez. En contra votaron el orreguista Eduardo Núñez y María “Maruca” Arredondo, mientras que Cano se abstuvo.
Con el veto de la intendenta, el Concejo necesita volver a reunir siete votos para insistir con la reforma, algo que hoy no está garantizado. Fuentes municipales señalaron que ambos sectores —el de Rodríguez y el de Gramajo— intentan seducir a Cano, quien aseguró que aún no tiene una definición tomada.
El edil, que creó su propio bloque denominado “Por Vos”, se distanció tanto de la conducción municipal como de las principales líneas internas del PJ. Si bien mantiene vínculos con dirigentes del orreguismo, también arrastra diferencias con el sector de Gramajo, lo que vuelve impredecible su decisión.
Desde el oficialismo municipal consideran que, sin los votos, no sería necesario convocar a una nueva sesión para insistir con la ordenanza. En ese escenario, el municipio debería manejarse con prórrogas del presupuesto 2025, ya que el veto fue total y no parcial.
El conflicto expone la ruptura política y personal entre la intendenta y el exintendente Gramajo, una disputa que ya impacta en el Concejo, en la administración de recursos y en el clima interno del municipio. Aunque algunos creen que aún puede haber un acuerdo, las últimas jugadas dejaron heridas abiertas que podrían tener consecuencias a mediano plazo.

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