Los diques de San Juan se manejan actualmente en niveles cercanos a sus mínimos de operación como parte de una estrategia preventiva frente a las posibles crecidas de los ríos durante la temporada. Según informó la Dirección de Recursos Energéticos en el marco de COPRE, los embalses Los Caracoles, Punta Negra y Quebrada de Ullum cuentan, en conjunto, con un volumen disponible de 872,43 hectómetros cúbicos (hm³) hasta alcanzar sus niveles máximos ordinarios, tomando como referencia los niveles mínimos establecidos.
La medida apunta a disponer de mayor capacidad para recibir los incrementos de agua que puedan producirse por las condiciones climáticas previstas. De esta manera, el llenado de los embalses se realizará de forma planificada, de acuerdo con el comportamiento de los caudales.
Qué significa mantener los diques cerca de sus cotas mínimas
Las cotas mínimas de seguridad, también conocidas como niveles mínimos de operación, son elevaciones establecidas durante el diseño y la construcción de las obras hidráulicas. Determinan hasta dónde puede descender el nivel del agua sin comprometer la seguridad de la presa ni el funcionamiento de sus equipos hidroenergéticos.
Mantener los embalses cerca de esos niveles permite disponer de un mayor volumen libre para almacenar agua ante eventuales aumentos del caudal de los ríos.
Para dimensionar la capacidad disponible, un hectómetro cúbico equivale a mil millones de litros. Por lo tanto, los 872,43 hm³ representan una importante capacidad potencial de almacenamiento entre los tres diques.
un llenado gradual para amortiguar las crecidas
El volumen disponible no se completará de manera repentina. El ingreso y la acumulación de agua se administrarán de forma planificada, en función de la evolución de los caudales y de las condiciones hidrológicas.
El objetivo es conseguir una curva de atenuación que permita laminar los caudales erogados. En términos prácticos, esto significa regular las descargas para reducir los picos de agua que avanzan río abajo.
Esta capacidad de almacenamiento puede contribuir a amortiguar el impacto de eventuales crecidas, aunque no elimina el riesgo ni garantiza que no se produzcan afectaciones en sectores del cauce natural del río.
Por ese motivo, las autoridades mantienen el monitoreo permanente de los caudales y de los niveles de los embalses, mientras recomiendan a la población seguir la información difundida por los canales oficiales.

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