La Policía de San Juan intensificó los operativos de prevención en el Parque de Mayo y sus alrededores para combatir los denominados robos piraña, una modalidad delictiva que comenzó a detectarse durante el verano pasado y que llegó a involucrar grupos de entre 20 y 30 jóvenes.
El subjefe de la fuerza, Pablo Torres, explicó en diálogo con Radio Sarmiento que se registraron entre 20 y 25 episodios desde que comenzaron a identificar esta modalidad. Los ataques consistían en abordar a personas que caminaban solas o acompañadas por una o dos personas para sustraerles sus pertenencias.
Entre los elementos más buscados se encuentran teléfonos celulares, carteras, bolsos y mochilas. Según describió el funcionario, los grupos interceptaban a las víctimas y les robaban sus objetos personales.
los cruces donde se concentraban los ataques
Torres identificó varios sectores donde se habían registrado estos episodios: España y Laprida, Rivadavia y Las Heras, Salta y Libertador, Salta y San Luis, y Salta y 25 de Mayo.
Inicialmente, los controles policiales estaban concentrados dentro del Parque de Mayo, especialmente durante los domingos, cuando aumenta la concurrencia de familias. Sin embargo, ante el refuerzo de la vigilancia en el interior, los grupos comenzaron a desplazarse hacia las calles cercanas.
Por ese motivo, la Policía amplió el radio de cobertura hacia las calles Salta, Alén, Libertador, San Luis, 25 de Mayo y Maipú.
También incorporó controles en la estación Córdoba, luego de observar que algunos jóvenes utilizaban el transporte público para retirarse de la zona después de cometer los robos.
El despliegue incluye efectivos caminantes, bicicletas policiales y personal motorizado que recorre las pasarelas y los alrededores del espacio verde.
40 policías durante los domingos
Actualmente, los domingos trabajan alrededor de 40 efectivos bajo la coordinación de un subcomisario y dos ayudantes. A ese dispositivo se suman móviles del Comando Urbano y de las comisarías.
De acuerdo con Torres, el refuerzo permitió reducir la concentración de grupos numerosos y mitigar los episodios, aunque reconoció que la modalidad obligó a extender progresivamente los controles para evitar que los ataques se trasladaran a otros sectores.
Qué sucede cuando detienen a un menor
El subjefe también explicó que los procedimientos ante la aprehensión de adolescentes dependen de la edad, las características del hecho y los antecedentes. En esos casos, los efectivos se comunican con un ayudante fiscal o un fiscal, quien determina cómo continuar.
Cuando corresponde, los menores pueden ser trasladados al Centro de Menores (CAM), sin pasar por una comisaría. En otras situaciones, la Justicia dispone que sean entregados a sus padres.
El funcionario remarcó que el impacto de estos delitos para las víctimas no depende del valor económico de lo sustraído y señaló que incluso el robo de un celular o una cartera representa un perjuicio importante.
Por último, Torres sostuvo que, según su evaluación, los cambios en el régimen penal juvenil también incidieron en la conducta de los adolescentes involucrados. Indicó que actualmente observan una mayor concentración de casos en jóvenes de entre 14 y 15 años y que la respuesta judicial varía según cada situación.

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