El juez federal Alvin Hellerstein fue designado para presidir el proceso penal contra el exdictador venezolano Nicolás Maduro, detenido el sábado en el marco de un operativo estadounidense. El juicio se desarrollará este lunes en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, con sede en Manhattan, una de las jurisdicciones federales más influyentes de Estados Unidos.
La acusación federal sostiene que Maduro enfrenta cargos graves por narcotráfico, corrupción gubernamental y delitos vinculados al terrorismo. El expediente quedó bajo la supervisión de Hellerstein, uno de los magistrados en actividad con mayor trayectoria dentro del sistema judicial norteamericano.
El Distrito Sur de Nueva York es un tribunal que tramita habitualmente causas de alto impacto relacionadas con seguridad nacional, terrorismo y criminalidad internacional. En ese ámbito se llevará adelante el proceso judicial contra el exlíder chavista.
Alvin Hellerstein nació en Nueva York en 1933. Fue abogado del Ejército de los Estados Unidos y luego ejerció en el ámbito privado. En mayo de 1998 fue designado juez federal por el entonces presidente Bill Clinton. En 2011 asumió el estatus de juez sénior, aunque continuó interviniendo en causas de relevancia.
A lo largo de su carrera, Hellerstein intervino en procesos vinculados con terrorismo, seguridad nacional, disputas financieras complejas y demandas civiles de alto impacto público. Entre los casos más notorios figuran las demandas por daños derivados del atentado del 11 de septiembre de 2001, el proceso por acoso sexual contra el productor cinematográfico Harvey Weinstein y la causa contra Michael Cohen, exabogado del presidente Donald Trump.
El magistrado también lleva adelante el proceso contra Hugo Armando “Pollo” Carvajal, ex jefe de inteligencia del régimen chavista, acusado de narcotráfico en el mismo tribunal federal. Según fuentes judiciales, el testimonio de Carvajal será clave en el juicio contra Maduro. El exgeneral venezolano se declaró culpable el pasado verano de cuatro delitos vinculados al narcotráfico y al narcoterrorismo y aceptó colaborar con la Justicia estadounidense.
La designación de Hellerstein coloca al juez en el centro de uno de los procesos judiciales más relevantes de las últimas décadas. En años recientes, el magistrado dictó fallos tanto a favor como en contra de posiciones de la administración de Donald Trump, incluyendo decisiones que bloquearon deportaciones por razones constitucionales y resoluciones que rechazaron pedidos de reducción de condena basados en religión o nacionalidad.

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