Qué son las Leliq y por qué son un problema para la economía

Son el grueso de la deuda remunerada del Banco Central de la República Argentina, que ya supera los 22 billones de pesos y aumentó más de 385.000% en los últimos 20 años.

Durante el reciente debate presidencial, Javier Milei le preguntó dos veces a Patricia Bullrich qué pensaba hacer con las Leliq, denominación de las «Letras de Liquidez» del Banco Central.

Las Leliq son promesas de pago del Banco Central a los bancos, para manejar la liquidez del sistema y evitar que la monetización, emisión de dinero, del déficit fiscal presione aún más la demanda de bienes o de dólares.

En vez de permitir que los bancos hagan circular ese dinero, el Banco Central les paga una «tasa de política monetaria», hoy del 118% anual, para que las tengan en Leliq y otros «instrumentos de política monetaria», como los llama la propia entidad.

Construye así una suerte de represa para atrapar esa liquidez y evitar que inunde la economía, generando más inflación y más devaluación.

En los años 80, antes de la escalada que derivó en la hiperinflación de 1989, el Banco Central hacía algo parecido vía los llamados «depósitos indisponibles»: prohibía a los bancos prestarlos, a cambio de una tasa de interés.

El origen

Cuando a principios de 2002, tras el estallido de la convertibilidad, la disparada del dólar amenazaba con una nueva hiperinflación, el entonces presidente del Banco Central, Mario Blejer, lanzó las «Letras del Banco Central».

Así, con tasas superiores al 100% anual, Blejer y el entonces economista, jefe del Central, Eduardo Levy Yeyati, hicieron más atractiva la tenencia de pesos.

Las Lebacs vieron la luz el 13 de marzo de 2002. Mediante un esquema monetario «extremadamente rudimentario», como el propio Levy Yeyati recuerda en el libro La resurrección, los depósitos voluntarios en un sistema bancario que pocos meses antes había sido sacudido por el «corralito», subieron de $90.000.000 a $700.000.000 entre marzo y mayo y a fines de ese año ya eran de $7.000 millones.

Así se pudo frenar e incluso hacer retroceder al dólar: de $3,80 en marzo/abril de 2002 a $2,82 el 25 de mayo de 2003, cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia de la Nación. Por entonces, el stock de Lebacs, el «pasivo remunerado» del Banco Central, era de $5.709 millones, equivalente a U$S2.024 millones.

En los poco más de doce años y medio de gobierno de Néstor y Cristina Kirchner, esa deuda siguió aumentando. El 10 de diciembre de 2015, cuando asumió Mauricio Macri, era de $323.935 millones, esto es, un 5.574% más. En dólares, había pasado a de U$S2.024 millones a unos U$S36.000 millones al tipo de cambio oficial y a entre U$S26.000 y U$S27.000 millones al tipo de cambio libre.

Durante la gestión macrista los pasivos remunerados siguieron creciendo, por las muy altas tasas de interés con que el gobierno pretendió combatir la inflación y alentó, en cambio, el llamado carry trade de inversores y fondos de inversión que entraban con divisas en busca de altos intereses en pesos para volver a convertirlos a dólares.

Cuando el aumento de las tasas de interés internacionales y la sequía que afectó la campaña agrícola 2017/2018 provocó una estampida de inversores y una sequía de crédito internacional que llevó al gobierno a buscar refugio en un megacrédito del Fondo Monetario Internacional.

Parte de la deuda fue transferida al Tesoro, el Banco Central dejó de emitir Lebacs y empezó a emitir Leliq, pero solo entre los bancos. La masa de Leliq volvió a crecer rápidamente, a medida que el Central aumentaba las tasas para combatir la inflación.

Leliqs y jubilados

El 28 de julio, dos semanas antes de las PASO, el candidato Alberto Fernández dijo por TV que de llegar a la presidencia daría un aumento del 20% a los jubilados con los intereses, que dejaría de pagar de las Leliq.

El 10 de diciembre de 2019, cuando asumió el actual gobierno, los «pasivos remunerados» del Banco Central sumaban $1.092.660 millones. Redondeando, y en breve, $1.100.000.000.000.

Luego el gasto en jubilaciones perdió respecto de la inflación y la masa de Leliq explotó.

Los «pasivos remunerados» eran al jueves pasado, 28 de septiembre, de poco más de $22.000.000.000.000 contando Leliq y Notaliqs, Pases y una miríada de otros instrumentos, incluidas Lebacs.

El Banco Central, cuya misión es preservar el valor de la moneda, llegará a diciembre «absolutamente quebrado», dijo el economista Aldo Abram, en una reciente entrevista concedida al diario Infobae.

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