«La IA no es un psicólogo» La palabra de una especialista en el tema

La IA no puede reemplazar el vínculo humano”: alertan sobre los riesgos de usar inteligencia artificial como psicólogo

 

El avance de la inteligencia artificial (IA) ha revolucionado la vida cotidiana en múltiples dimensiones: desde la automatización del trabajo hasta las nuevas formas de comunicación. Sin embargo, su irrupción en el terreno de la salud mental genera cada vez más preocupación entre los especialistas. Una tendencia en crecimiento muestra que muchas personas están acudiendo a chats automatizados y herramientas de IA para buscar contención emocional, consejos y hasta «terapia», lo que enciende alarmas en el ámbito profesional.

Desde San Juan, la Licenciada en psicóloga, Gimena Procopio (M.P:1755) advirtió sobre los peligros de esta práctica, remarcando que la IA “puede simular comprensión, pero no reemplaza la empatía ni el sostén que brinda un profesional”. Según la licenciada, el fenómeno se da especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes, quienes optan por la inmediatez y el anonimato que ofrecen los asistentes virtuales, sin considerar los límites y riesgos de estas herramientas.

Procopio explicó que la elección de interactuar con la IA como si se tratara de un psicólogo puede deberse a varios factores: el fácil acceso, la rapidez en las respuestas, la ausencia de juicio, e incluso la persistencia de mitos sobre la terapia tradicional, como que solo es necesaria en “casos graves”. Esta combinación puede llevar a una falsa sensación de contención, cuando en realidad no hay un proceso terapéutico real detrás.

Uno de los riesgos más importantes que señala la profesional es la minimización del sufrimiento emocional. “Un algoritmo no puede detectar señales de alarma como pensamientos suicidas, situaciones de violencia, traumas o crisis profundas”, sostuvo. También advirtió sobre el aislamiento emocional que puede derivarse de este tipo de vínculos virtuales: cuando alguien cree que no necesita ayuda humana porque “el bot lo entendió”, está postergando una verdadera instancia de sanación. A esto se suma el peligro de recibir consejos erróneos o fuera de contexto, que pueden agravar aún más una situación de vulnerabilidad.

A pesar de su preocupación, la licenciada reconoce que la inteligencia artificial puede tener un rol complementario en el ámbito de la salud mental. Herramientas de IA podrían ser útiles para difundir información confiable, promover ejercicios básicos de relajación o respiración, o incluso como puente inicial para personas que aún no se animan a dar el paso hacia una consulta profesional. No obstante, subraya que “el vínculo terapéutico real, el que transforma, no se puede automatizar”.

Según estimaciones recientes, entre el 25% y el 30% de los usuarios digitales en San Juan ya han utilizado inteligencia artificial para hacer consultas vinculadas a su bienestar emocional. Este dato, advierte Procopio, “muestra una realidad en crecimiento que empieza a moldear una percepción social errada: la de que hablar con una máquina puede reemplazar el acompañamiento humano”.

Frente a este escenario, la psicóloga envió un mensaje claro a quienes hoy sienten que conversar con una IA es suficiente para sentirse mejor: “El sufrimiento emocional necesita algo más que una respuesta automática. Necesita un otro real, presente, que escuche, comprenda y acompañe”. Y concluyó: “La salud mental merece un espacio cálido, seguro y profesional. Nadie debería atravesar sus dificultades sintiéndose solo frente a una pantalla”.

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