A pesar de que la economía en su conjunto comenzará a mostrar signos de recuperación durante 2026, distintos analistas coinciden en que el crecimiento será heterogéneo y que los sectores más vinculados al mercado interno seguirán atravesando un escenario crítico. La industria y la construcción continúan profundizando sus caídas y no logran revertir la tendencia negativa.
El Gobierno mantiene firme la defensa de la apreciación cambiaria y avanza con una mayor apertura comercial. Federico Sturzenegger sostiene el proceso de desregulación y la llamada “motosierra” continúa recortando normativas, mientras dentro del entramado industrial crecen los reclamos por un cambio de rumbo.
Los últimos datos difundidos por el INDEC encendieron alarmas en el sector empresario. La producción manufacturera cayó 8,7% interanual y acumula diez meses consecutivos de retroceso, sin que ningún subsector haya logrado escapar del rojo.
Desde las cámaras nucleadas en la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA) calificaron las cifras como “insostenibles para las pymes” y reclamaron una reunión urgente con el ministro de Economía, Luis Caputo. “Necesitamos discutir alternativas para frenar la caída y competir en igualdad de condiciones con los productos importados”, expresaron desde la entidad que conduce Marcelo Fernández.
El golpe más fuerte lo recibió el sector textil, con una caída del 22,7%. Le siguieron la industria automotriz (-20,7%), maquinaria (-18,2%) y equipos e instrumentos (-14%). Todos los indicadores industriales mostraron retrocesos significativos.
En paralelo, el presidente Javier Milei acelera el proceso de apertura comercial. Caputo celebró en redes sociales la aprobación del Parlamento Europeo del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, cuya firma definitiva está prevista para el 17 de enero en Asunción. No se descarta la presencia del mandatario argentino en el acto.
Además, el Gobierno impulsa negociaciones con Brasil para avanzar en un acuerdo de libre comercio automotriz que reduzca aún más los aranceles dentro del bloque regional. El objetivo oficial es forzar una baja de precios en el mercado local, aunque el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se muestra reticente.
“Será una negociación muy compleja”, advirtió un diplomático con experiencia en el Mercosur, en un contexto que los industriales describen como una “cancha inclinada”.
Mientras tanto, en círculos económicos se da por descontado que el Gobierno no está dispuesto a convalidar una suba significativa del dólar. Según consultores cercanos al sector, el Ejecutivo priorizará sostener la apreciación del peso, incluso sacrificando otras variables macroeconómicas.
“El Gobierno no permitirá que el tipo de cambio toque el techo de la banda, aun cuando la demanda genuina supere a la oferta”, señaló un economista. El escenario apunta a un dólar estable en términos reales, con consecuencias directas sobre la competitividad industrial.

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