Keiko Fujimori quedó arriba en el balotaje de Perú y su rival ya anticipó que no reconocerá el resultado

Con el 99,86% de las actas escrutadas, la candidata de Fuerza Popular mantenía una ventaja de más de 43 mil votos sobre Roberto Sánchez. Aunque todavía falta la proclamación oficial, el margen aparece como irreversible y ya abrió un nuevo foco de tensión política en Perú.

La candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, quedó al frente del balotaje presidencial en Perú y se encamina a convertirse en la próxima presidenta del país, en una elección marcada por la extrema paridad y por una nueva escalada de tensión política. Con el 99,86% de las actas escrutadas, la postulante conservadora reunía el 50,118% de los votos frente al 49,882% del izquierdista Roberto Sánchez, una diferencia superior a los 43 mil sufragios que, a esta altura del conteo, aparece como prácticamente indescontable.

Según la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), restaban contabilizar unos 39.300 votos, una cifra insuficiente para revertir la ventaja de Fujimori si se mantiene la tendencia observada hasta ahora. Si esos números se confirman, la dirigente de 51 años quedará en condiciones de ser proclamada oficialmente como presidenta electa de Perú, un paso que debería concretarse antes del 15 de julio, aunque por el momento no se fijó una fecha exacta.

La hija del fallecido ex presidente Alberto Fujimori alcanzaría así su primer triunfo presidencial después de tres intentos fallidos y devolvería al poder al fujimorismo, una de las corrientes políticas más influyentes y al mismo tiempo más divisivas de la historia reciente peruana. Alberto Fujimori gobernó entre 1990 y 2000 y fue condenado por delitos de lesa humanidad y corrupción, entre ellos su responsabilidad en las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta.

Pese al avance del escrutinio y al margen favorable a su rival, Roberto Sánchez ya dejó en claro que no reconocerá el resultado. Este miércoles denunció, sin presentar pruebas, que se estaría desarrollando “un fraude” electoral y apuntó especialmente contra el voto emitido en el exterior, sobre todo en países como Estados Unidos y Japón, donde Fujimori obtuvo ventajas importantes. “Nosotros no reconoceremos el gobierno de la señora Fujimori”, lanzó el dirigente, que además anticipó que impulsará una “lucha democrática en el marco de la ley y de la Constitución”.

Sánchez fue ministro del ex presidente Pedro Castillo y su postura amenaza con sumar un nuevo capítulo de inestabilidad a la política peruana, que desde 2018 vio pasar a ocho presidentes entre renuncias, destituciones y reemplazos. En ese contexto, una eventual negativa a reconocer el resultado podría profundizar la crisis institucional en uno de los países más convulsionados de la región en los últimos años.

Por ahora, Fujimori evitó confrontar directamente con las acusaciones de su rival y eligió mostrarse con un discurso de unidad. En sus últimas declaraciones llamó a trabajar por un Perú “partido en dos” y adelantó que, en caso de ser proclamada, buscará conformar un gabinete con perfiles técnicos y experiencia de gestión. Entre sus principales promesas de campaña aparecen el combate al crimen, la reactivación económica y una política más favorable a la inversión privada.

La definición, de todos modos, todavía debe atravesar el último tramo formal del proceso electoral. Pero con una diferencia que hoy luce irreversible, todo indica que Keiko Fujimori quedó a un paso de llegar por primera vez a la Presidencia de Perú.

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