La séptima audiencia del juicio por la muerte de Diego Maradona estuvo marcada por los testimonios de tres peritos forenses que participaron en la autopsia y estudios complementarios. Sus declaraciones aportaron detalles clave sobre cómo fueron las últimas horas del exfutbolista.
El primero en declarar fue Federico Corasaniti, jefe de la División Morgue de San Isidro, quien sostuvo que Maradona presentaba signos de una agonía prolongada. Además, descartó que la hinchazón abdominal se haya producido después de la muerte.
“El abdomen estaba distendido con edema que no puede generarse en un cuerpo sin vida. Todo ese líquido se formó cuando estaba vivo”, explicó el especialista. También indicó que el exentrenador tenía edema generalizado, ascitis (acumulación de líquido en el abdomen) y derrame pericárdico.
Según detalló, el corazón mostraba coágulos compatibles con un proceso agónico prolongado: “Se generan cuando el corazón empieza a fallar y la sangre se estanca dentro de las cavidades”.
Por su parte, la perito Silvana De Piero analizó distintos órganos y describió un cuadro de salud severamente comprometido. Indicó que el hígado era compatible con cirrosis, el riñón presentaba daño crónico y agudo, y el corazón tenía múltiples patologías, entre ellas fibrosis miocárdica.
Además, sostuvo que los pulmones evidenciaban un cuadro de asfixia con edema, mientras que el cerebro también presentaba inflamación, lo que sugiere una descompensación generalizada.
En tanto, el perito toxicológico Ezequiel Ventossi confirmó que en los análisis no se detectaron drogas de abuso ni alcohol en sangre u orina.
La causa de muerte fue una insuficiencia cardíaca, en el marco de un deterioro progresivo de la salud. Los testimonios refuerzan la hipótesis de que el cuadro que llevó al fallecimiento de Maradona se desarrolló durante un período prolongado y no de manera repentina.

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