El Ministerio de Defensa de Israel declaró el estado de emergencia en todo el país luego de lanzar un “ataque preventivo” contra Irán, en una operación militar realizada en coordinación con Estados Unidos.
Durante la madrugada del sábado, ambos países llevaron adelante bombardeos dirigidos contra objetivos del régimen iraní, en una escalada militar que rápidamente encendió las alarmas en territorio israelí. Mientras sonaban las sirenas en Jerusalén, miles de ciudadanos recibieron alertas en sus teléfonos móviles advirtiendo sobre una amenaza considerada “extremadamente grave”.
El comunicado oficial fue difundido por la oficina del ministro de Defensa israelí, Israel Katz. Minutos después, el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó que su país participó activamente en los bombardeos, los cuales apuntaron principalmente a infraestructura militar iraní, incluyendo capacidades misilísticas y navales.
A través de un mensaje en video, Trump sostuvo que “la hora de su libertad está cerca” y recomendó a la población iraní mantenerse resguardada mientras continuaban los ataques.
En la misma línea, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aseguró que la operación militar tiene como objetivo “eliminar la amenaza existencial” que representa el régimen iraní y generar condiciones para que el pueblo de Irán “tome su destino en sus propias manos”.
La reacción de la Guardia Revolucionaria iraní fue inmediata. Desde Teherán se lanzó una oleada de misiles y drones contra Israel, en lo que describieron como una respuesta directa a “la agresión del enemigo hostil y criminal”.
Tras los primeros bombardeos, las autoridades israelíes informaron sobre el lanzamiento de misiles desde territorio iraní y ordenaron a la población dirigirse a refugios. El Ejército definió el estado de emergencia como una “alerta proactiva” ante la posibilidad de nuevos ataques.
En paralelo, las Fuerzas de Defensa de Israel anunciaron la suspensión de actividades educativas, reuniones públicas y trabajos no esenciales. También se dispuso el cierre del espacio aéreo al tráfico civil y se recomendó a la población no acudir al aeropuerto. Desde el Ministerio de Transporte indicaron que cualquier reapertura será anunciada con al menos 24 horas de anticipación.
La operación israelí incluyó acciones en zonas cercanas a las oficinas del líder supremo iraní, Ali Khamenei. Un funcionario estadounidense confirmó que Washington participó directamente en los ataques.
De acuerdo con información de la agencia Reuters, Khamenei no se encontraba en Teherán en el momento de los bombardeos y habría sido trasladado a un lugar seguro. Mientras tanto, las autoridades iraníes bloquearon los accesos por carretera al complejo del líder supremo en medio de nuevas explosiones registradas en la capital.

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