Challenger Gold explicó los motivos detrás del cambio operativo anunciado para el proyecto Hualilán, ubicado en Ullum, y aseguró que la experiencia obtenida durante la primera etapa de explotación permitió confirmar la necesidad de avanzar hacia un desarrollo integrado y de mayor escala.
La compañía australiana presentó una actualización al mercado en la que detalló los resultados de una revisión de sus operaciones. Según explicó, el modelo actual de minería selectiva a pequeña escala y procesamiento del mineral a través de terceros resulta menos conveniente frente al conocimiento que ahora tienen sobre las características del yacimiento.
De acuerdo con Challenger, la mineralización presenta una distribución de leyes más amplia y diseminada de lo previsto inicialmente. Por este motivo, la empresa considera más eficiente avanzar hacia un esquema en el que la extracción, el procesamiento, la planificación minera y el control de costos estén integrados dentro de una misma operación.
El cambio de estrategia no significa abandonar Hualilán ni el objetivo de construir infraestructura propia. Por el contrario, desde la compañía sostienen que la información obtenida durante la explotación inicial permitió ajustar el camino para avanzar hacia el proyecto de mayor escala contemplado en su Estudio de Prefactibilidad.
Qué cambia con Casposo
Hasta ahora, el mineral extraído en Hualilán era trasladado para su procesamiento mediante un esquema con terceros. Challenger inició una transición de aproximadamente cuatro meses, período durante el cual continuará con la extracción, preparación, acumulación y comercialización del mineral que resulte técnica y económicamente viable.
En paralelo, la empresa analiza reemplazar el actual esquema de tratamiento por un acuerdo mediante el cual Casposo compre directamente el mineral proveniente de Hualilán. De concretarse, esta alternativa permitiría reducir la exposición de Challenger a los costos vinculados al procesamiento en instalaciones de terceros.
Además, parte de los recursos que actualmente utiliza el contratista minero podrían ser destinados a movimientos de suelo relacionados con la futura etapa de construcción del proyecto.
Un proyecto de mayor escala
El Estudio de Prefactibilidad elaborado por Challenger contempla para Hualilán una operación muy superior a la desarrollada durante esta primera etapa.
El proyecto prevé la construcción de una planta convencional de flotación con capacidad para procesar 1,5 millones de toneladas por año, además de un circuito de lixiviación en pilas con capacidad para tratar hasta ocho millones de toneladas anuales.
La inversión inicial estimada es de US$232 millones, sin incluir contingencias, mientras que el período de recuperación previsto ronda los 2,25 años desde el inicio de la producción.
La vida útil proyectada del proyecto es de 14,25 años, con una producción total estimada de 1,84 millones de onzas equivalentes de oro. Una vez superada la etapa inicial de puesta en marcha, la compañía calcula una producción promedio cercana a las 135.000 onzas equivalentes de oro por año.
El estudio también estima un Valor Actual Neto después de impuestos de US$1.100 millones, tomando como referencia un precio del oro de US$3.500 por onza. Este indicador representa una estimación del valor económico que podría generar el proyecto durante su vida útil y no corresponde al monto de inversión requerido para su construcción.
Mientras redefine su esquema operativo, Challenger puso en marcha una campaña de al menos 35.000 metros de perforación diamantina, la primera que realiza en Hualilán en más de tres años.
La mayor parte de los trabajos estará enfocada en analizar posibles extensiones de la mineralización en profundidad y lateralmente, además de avanzar en la conversión de recursos dentro del diseño actual del open pit. Otros 5.000 metros aproximadamente estarán destinados a estudios geotécnicos relacionados con la primera etapa de lixiviación en pilas.
Actualmente, la compañía cuenta con un recurso mineral estimado en 2,8 millones de onzas equivalentes de oro, que continúa abierto tanto en profundidad como lateralmente.
Construcción desde 2027 y producción en 2029
El nuevo cronograma de Challenger contempla comenzar las actividades de construcción durante 2027 y avanzar hacia el inicio de una producción independiente a comienzos de 2029.
Sin embargo, estos plazos dependerán de la finalización de los estudios de ingeniería, la obtención de los permisos correspondientes, el financiamiento, las aprobaciones necesarias y los procesos regulatorios. Entre ellos se encuentra una eventual incorporación del proyecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Para afrontar esta nueva etapa, Challenger también anunció una colocación de capital por A$85 millones. Los fondos estarán destinados a financiar las perforaciones, los estudios de factibilidad, la preparación del desarrollo del proyecto y el capital de trabajo.
De esta manera, la compañía busca dejar atrás el esquema inicial de explotación y avanzar hacia una operación integrada y de mayor escala, con el objetivo de transformar a Hualilán en uno de los principales proyectos mineros en desarrollo de San Juan.

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