El martes 9 de diciembre, el Concejo Deliberante se reunió para renovar autoridades, un procedimiento rutinario que se transformó rápidamente en un escándalo político. Lucas Gómez —electo originalmente por el frente Cambia San Juan y hoy alineado con La Libertad Avanza, espacio que lidera en la provincia el diputado José Peluc— terminó siendo reafirmado en su puesto por mayoría simple, al obtener 4 de los 6 votos del cuerpo.
La maniobra para evitar su continuidad vino directamente desde el Ejecutivo municipal. El intendente Alfredo Castro envió una nota formal pidiendo que Gómez no fuera ratificado como presidente del órgano deliberativo. El documento fue leído íntegramente durante la sesión, incluso con los artículos periodísticos que Castro anexó para fundamentar su postura. Pero el resultado fue el contrario al buscado: los concejales votaron archivar la nota por mayoría.
El episodio dejó al descubierto una fractura política notoria dentro del departamento. Para muchos dentro del recinto, la jugada del intendente terminó convirtiéndose en una derrota política abierta, justo en días donde su gestión ya atraviesa un clima interno convulsionado.
Tras ser confirmado en el cargo, Gómez no esquivó el conflicto. Afirmó que siempre acompañó las iniciativas del intendente y que se le aprobaron todos los proyectos que solicitó. Según explicó, el enojo de Castro habría surgido por pedidos de informes que realizó el Concejo, solicitudes que —recordó— forman parte natural de la función de contralor del organismo.
Tanto concejales oficialistas como opositores coincidieron además en un punto sensible: en dos años de gestión, aseguran que jamás pudieron mantener un diálogo fluido con Castro, una situación que alimentó malestar y tensiones acumuladas.
Con este episodio, el Concejo Deliberante expuso públicamente un quiebre político que promete más capítulos en un Sarmiento donde el clima institucional viene lejos de la calma.

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