En el escrito, los firmantes expresan una profunda preocupación por una deuda que, aseguran, supera los cinco meses, y remarcan que la situación ya no puede ser tratada como un retraso administrativo aislado, sino como un problema estructural que requiere respuestas concretas, plazos claros y voluntad política real por parte del Municipio de Valle Fértil.
La carta subraya que detrás de cada beca y cada contrato hay personas y familias que atraviesan una situación crítica, con serias dificultades para cubrir necesidades básicas como alimentación, servicios y el sostenimiento del hogar. En ese sentido, advierten que la espera se volvió insostenible y que la realidad social del departamento no admite más dilaciones.
Uno de los puntos más contundentes del reclamo es la aclaración de que el pago adeudado no constituye un favor ni un privilegio, sino un derecho adquirido y un compromiso formal asumido por el Estado municipal. Además, remarcan que se trata de una verdadera urgencia alimentaria y social, donde “el hambre no entiende de plazos administrativos ni de excusas políticas”.
El documento también cuestiona la denominación de “Asistencia Solidaria” utilizada para encuadrar la modalidad de beca, calificándola como engañosa y alejada de la realidad, ya que —según expresan— en muchos casos los becados cumplen horarios, funciones específicas y tareas esenciales, propias de una relación laboral encubierta.
En ese contexto, el reclamo se extiende al Concejo Deliberante de Valle Fértil, al que le exigen que cumpla el rol para el cual fue elegido: representar y defender los intereses del pueblo, velar por los derechos de los trabajadores, becados y contratados, y actuar frente a la emergencia social, evitando el silencio o la indiferencia.
“La dignidad no puede esperar” y “el alimento no puede postergarse” son algunas de las frases que sintetizan el espíritu del documento, que concluye reclamando una respuesta inmediata, el pago de lo adeudado y la apertura de instancias formales de diálogo para regularizar definitivamente la situación.
La carta fue firmada por becados, contratados, trabajadores de planta permanente y vecinos unidos de Valle Fértil, quienes advirtieron que el silencio institucional frente a una necesidad tan profunda “también duele y se convierte en complicidad”.

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