Luego de la propuesta del diputado provincial Leopoldo Soler para habilitar la caza del jabalí en San Juan, el veterinario Ignacio Celedón (MN 7744), especialista en Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, planteó su postura basada en años de estudio sobre la problemática del jabalí y el cerdo cimarrón.
Celedón sostuvo que la especie representa un problema creciente en gran parte del país y que, para intentar controlarla, es necesario avanzar con una estrategia integral que incluya la habilitación de la caza durante todo el año, sin cupos de ejemplares, pero con una metodología adecuada.
Según explicó, la caza mediante perros o armas de fuego no resulta eficiente para reducir las poblaciones, ya que no logra afectar el núcleo reproductivo de las piaras.
“La forma más eficiente es mediante trampas, porque permite capturar grupos completos integrados principalmente por hembras y crías, que son la base del crecimiento poblacional”, señaló.
El especialista recordó que los cerdos cimarrones tienen una gran capacidad reproductiva: una hembra puede entrar en celo desde los 4 a 6 meses y, en determinadas condiciones, llegar a tener camadas numerosas incluso dos veces al año.
Un problema ambiental y productivo
Celedón explicó que el jabalí y el cerdo cimarrón se encuentran actualmente distribuidos en gran parte del territorio argentino y que su presencia genera múltiples impactos negativos.
Entre ellos mencionó:
- Daños en ecosistemas naturales.
- Riesgo para especies autóctonas.
- Transmisión de enfermedades zoonóticas.
- Accidentes viales.
- Pérdidas económicas para productores agropecuarios.
Además, remarcó que estas especies no cuentan con predadores naturales capaces de controlar sus poblaciones. En ese sentido, indicó que el puma no representa una solución al problema porque actúa como un depredador oportunista y su impacto sobre la cantidad de jabalíes es mínimo.
Regular la caza y aprovechar la carne
El veterinario consideró que, más allá de la metodología utilizada actualmente por algunos cazadores, es necesario establecer un marco legal y ordenar la actividad.
“Existe una cuestión cultural y deportiva vinculada a la caza que seguirá existiendo. Por eso es necesario darle reglas claras, facilitar requisitos y sumar actores para trabajar con un mismo objetivo”, expresó.
También destacó que la carne de estos animales puede aprovecharse, pero advirtió que debe realizarse un control sanitario obligatorio.
“Es fundamental realizar el análisis de triquinosis antes del consumo. No es recomendable consumir estas carnes sin un resultado negativo”, explicó.
Para garantizar la inocuidad, señaló que debería existir infraestructura habilitada por la autoridad sanitaria correspondiente, donde las piezas puedan ser inspeccionadas por profesionales veterinarios.
Un trabajo conjunto
Celedón concluyó que controlar la presencia del jabalí requiere planificación, inversión y coordinación entre productores agropecuarios, municipios, Provincia, Nación, fuerzas de seguridad y organismos sanitarios.
“Erradicar esta especie es prácticamente imposible, pero controlarla es posible si existe voluntad, organización y participación de todos los sectores involucrados”, afirmó.


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