El Senado aprobó el régimen de incentivos para inversiones superiores a US$12 millones

El proyecto obtuvo 60 votos afirmativos y dos negativos. La iniciativa contempla beneficios impositivos para medianas y grandes empresas y podría alcanzar a proveedores de la actividad minera. Ahora deberá ser tratado por la Cámara de Diputados.

El Senado de la Nación aprobó este jueves, con 60 votos afirmativos y dos negativos, el proyecto de creación del Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR), una herramienta destinada a promover nuevas inversiones productivas y facilitar el desarrollo de empresas en distintos sectores de la economía.

La iniciativa, impulsada por el jefe del bloque radical, Eduardo Vischi, obtuvo media sanción y fue girada a la Cámara de Diputados para continuar su tratamiento. El régimen está dirigido principalmente a medianas y grandes empresas que proyecten inversiones superiores a los 12 millones de dólares.

Entre los principales beneficios se encuentran la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y la devolución anticipada de créditos fiscales del IVA. Estas medidas buscan reducir la carga impositiva y facilitar la incorporación de bienes de capital y la ejecución de obras productivas.

El esquema contempla la compra, fabricación e importación de bienes muebles nuevos, con excepción de los automóviles, además de obras vinculadas con la producción. En cambio, excluye las inversiones financieras y la adquisición de mercadería destinada a la reventa.

También establece condiciones especiales para determinados sectores, como los vinculados con sistemas de riego, equipamiento de alta eficiencia energética, mallas antigranizo y activos ganaderos. Para estas actividades se prevén excepciones al monto mínimo de inversión.

Durante el debate, Vischi sostuvo que la propuesta incorporó planteos del sector privado y defendió la necesidad de incentivar inversiones orientadas a la producción. En tanto, Patricia Bullrich respaldó el proyecto y destacó su potencial para impulsar la incorporación de capital, la generación de empleo y el crecimiento de las exportaciones.

Desde la oposición, José Mayans cuestionó el contexto económico en el que se presentó la iniciativa y advirtió sobre las dificultades que atraviesa la industria, especialmente por los costos energéticos. Fernando Salino, por su parte, acompañó el proyecto, aunque expresó reparos respecto del monto mínimo de inversión y el impacto fiscal.

Otro de los puntos establecidos es que las empresas no podrán combinar los beneficios del RIIR con los del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) sobre un mismo proyecto. Además, quedarán excluidas aquellas que registren deudas tributarias exigibles o condenas por delitos fiscales, cambiarios o de corrupción.

Con la media sanción del Senado, el proyecto pasó a la Cámara de Diputados, donde deberá continuar el debate legislativo antes de convertirse en ley.

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