El peronismo sanjuanino, herido y fracturado tras la elección del nuevo fiscal general

 

La sesión que debía resolver la designación del nuevo fiscal general terminó exponiendo, con crudeza, lo que muchos dentro y fuera del recinto ya intuían: el peronismo sanjuanino está atravesando una fractura interna de proporciones.

A pesar de haber celebrado hace apenas semanas un triunfo electoral en las legislativas nacionales, el bloque justicialista sufrió una derrota política que dejó al descubierto la pérdida de cohesión y liderazgo dentro del espacio.

La designación de Guillermo Baigorri, histórico dirigente de Producción y Trabajo, como nuevo fiscal general de la Corte de Justicia, se concretó con el apoyo de parte del propio justicialismo. Los diputados Albagli, Aranda, Ortiz, Castañeda, Cabello y Sánchez acompañaron la propuesta del oficialismo provincial, desoyendo la línea política del bloque peronista.

A ellos se sumó Leopoldo Soler, referente del partido departamental Mejor Nosotros y habitual aliado del justicialismo, quien fuera a su vez integrante de Producción y Trabajó, quien también votó afirmativamente, consolidando así la mayoría necesaria para que Baigorri se convierta en el jefe del Ministerio Público.

El resultado de esta votación fue, en los hechos, una derrota interna para el peronismo sanjuanino, que no solo no logró sostener la disciplina partidaria, sino que exhibió ante toda la provincia una profunda crisis de conducción y estrategia.

En los pasillos de la Legislatura, algunos hablan de “traiciones”, otros de “decisiones personales”, pero lo cierto es que la tan repetida consigna de unidad quedó hecha añicos en una sola sesión.

El interrogante ahora es cómo seguirá la convivencia dentro de un bloque que quedó dividido, sin conducción clara y con heridas políticas que difícilmente cicatricen pronto. Lo que antes se proclamaba como “unidad en la diversidad” parece haberse transformado en división a cielo abierto.

Una cosa es segura: después de esta votación, el tablero político sanjuanino ya no será el mismo, y el peronismo deberá reconstruirse desde sus ruinas si pretende volver a ser el eje articulador del poder provincial.

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