Dicen que en política el que se mueve no sale en la foto… pero parece que en el peronismo sanjuanino nadie se mueve y, aún así, la foto sale cada vez más borrosa.
Un reducido grupo de intendentes justicialistas —que ya no saben si son oposición, disidencia o simplemente olvidados— empieza a manifestar su fastidio con el actual senador nacional y ex gobernador, Sergio Uñac. El motivo del enojo no es menor: no hay reuniones, no hay llamadas… ni siquiera un mísero WhatsApp con un emoji cordial. La política sin café y sin charla dejó de ser política, y se volvió un juego de adivinanzas.
“¿Qué estará pensando Uñac?”, se preguntan en los pasillos municipales. La respuesta es unánime: nada que incluya a nosotros. Según trascendidos en tono de “off”, algunos jefes comunales sienten que el senador cambió la rosca por el modo avión.
Pero no está solo en el podio del silencio. Otros referentes como Cristian Andino y el exintendente Gramajo también son señalados por visitar departamentos solo para cortar torta en las fiestas patronales y posar para Instagram. Nadie los ha visto quedarse para un café, una charla o, al menos, preguntar cómo anda el presupuesto.
Mientras tanto, el Partido Justicialista sanjuanino vive en su propia película de suspenso. Nadie sabe quién lidera, qué se discute o si acaso se discute algo. Lo único claro es lo que todos murmuran: el actual presidente del PJ, Quiroga Moyano, tiene la conducción más invisible desde que se inventó el término «presidir sin molestar».
Con este panorama, de cara a las próximas elecciones legislativas, lo único que podría unir al peronismo sanjuanino es un buen grupo de terapia. O una cadena de mensajes reenviados con la leyenda “si no lo abrís, perdés todos los votos”.
Mientras tanto, en el PJ local siguen esperando una señal. De vida, de unidad o al menos… un WhatsApp.

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