Las intensas lluvias, crecientes y tormentas de granizo que afectaron a distintos departamentos de San Juan provocaron daños graves en el sector productivo, especialmente para pequeños y medianos productores. Ante este escenario, el Gobierno provincial puso en marcha un paquete de medidas de asistencia destinado a la recuperación de las actividades más afectadas.
El ministro de Producción, Gustavo Fernández, explicó que si bien el impacto no es significativo en términos globales, para muchos productores las pérdidas fueron totales. “No estamos hablando de una gran cantidad de hectáreas a nivel provincial, pero para quienes perdieron todo, las consecuencias son absolutas”, sostuvo, y remarcó que el abordaje se centra en los casos concretos y no en las estadísticas.
Según detalló, los departamentos más afectados son Zonda, por las crecientes; Pocito y Rawson, tras el granizo del último fin de semana; e Iglesia, que sufrió una tormenta similar días atrás. “Nuestros equipos trabajaron intensamente en estos cuatro departamentos, relevando daños y recibiendo denuncias incluso hasta altas horas de la noche”, indicó.
Hasta la tarde del día anterior se habían registrado unas 80 denuncias, que abarcan cerca de 1.600 hectáreas. Tras un operativo nocturno en Pocito, se sumaron alrededor de 50 nuevas presentaciones, elevando a 2.000 las hectáreas afectadas en ese departamento. En paralelo, comenzó un nuevo relevamiento en Rawson, en la zona del Médano de Oro.
Fernández explicó que la instrucción del gobernador fue clara: “ir al lugar donde están los productores y aliviarles el trámite en este momento tan difícil”. Hasta el momento, las denuncias alcanzan a unos 130 productores, con cerca de mil hectáreas comprometidas, cifra que podría aumentar.
En cuanto a la asistencia, el eje principal es la recuperación de los cultivos. Para los pequeños productores, se amplió el alcance del beneficio elevando el tope de 15 a 20 hectáreas, y se incrementó el subsidio directo, que pasó de 300 mil a unos 500 mil pesos por hectárea dañada, ajustado según el porcentaje de afectación. “Se amplió tanto el margen como el monto del subsidio”, destacó el ministro.
Además, se habilitaron líneas de crédito blando para quienes registren daños superiores al 80%, considerados casos de desastre. Estos préstamos pueden llegar hasta 20 millones de pesos, con un plazo total de dos años, incluyendo 12 meses de gracia. “Durante el primer año no se paga capital ni intereses y la tasa es prácticamente testimonial, del 3%”, explicó Fernández.
Para daños menores, también existen créditos con tasas reducidas y plazos flexibles, y los pequeños productores podrán combinar subsidios y financiamiento.
Respecto a la formalización, el ministro aclaró que para acceder a las ayudas es necesario estar inscripto en el Registro Único del Productor Agropecuario (RUPA), aunque no es requisito ser propietario del terreno. “Se puede acreditar la relación con la tierra mediante contratos de alquiler, comodato u otros instrumentos”, señaló.
No obstante, reconoció que existe un alto nivel de informalidad. Para esos casos, el Gobierno prevé subsidios indirectos, como la entrega de semillas, herramientas, insumos u horas máquina, para evitar que los productores queden excluidos.
El operativo de asistencia incluye además la participación de otros organismos. Mientras el Ministerio de Producción se enfoca en la recuperación productiva, el Ministerio de Familia atiende las consecuencias sociales y los municipios refuerzan la ayuda en infraestructura y viviendas. También se creó una línea especial de crédito para los sectores industrial, comercial y de servicios, con énfasis en prestadores turísticos afectados en Zonda.
Finalmente, Fernández recordó que los productores deben acercarse a la Dirección de Contingencias Climáticas y Registro Agropecuario, en el Centro Cívico, o seguir los operativos territoriales que continuará desplegando el Ministerio en las zonas afectadas.

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