En las últimas dos semanas, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó operaciones de swap de monedas con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos por un monto cercano a los USD 3.000 millones. El objetivo fue reponer los dólares utilizados antes de las elecciones legislativas y efectuar el pago pendiente al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Fuentes con conocimiento directo de la operatoria, citadas por Infobae, confirmaron que estas transacciones se realizaron bajo el acuerdo de estabilización cambiaria vigente entre el BCRA y el Tesoro estadounidense, cuyo límite máximo asciende a USD 20.000 millones. No se informaron detalles sobre la tasa de interés ni sobre los plazos de devolución de los fondos.
Ni el Ministerio de Economía ni el Banco Central ni el Tesoro estadounidense respondieron oficialmente sobre estas operaciones, que se llevaron a cabo en un contexto de marcada fragilidad de las reservas internacionales del gobierno de Javier Milei.
Según datos de la consultora Eco Go, el balance del BCRA publicado el miércoles reflejó una caída en letras emitidas por el equivalente a USD 1.900 millones, mientras que el rubro “otros pasivos” —donde se contabilizan los swap— aumentó en USD 2.800 millones. Esta diferencia, estiman, podría corresponder al último pago de intereses al FMI del año, que ascendió a USD 796 millones.
Estas maniobras exponen la escasez de reservas del país. De acuerdo con Eco Go, “con este nuevo pasivo de corto plazo por la activación del swap, la meta de reservas con el FMI sigue alejándose: hoy estamos a USD 10.200 millones de cumplirla, frente a los USD 6.100 millones que faltaban hace un mes”.
Los registros del FMI muestran que, al 31 de octubre, Argentina disponía de 670 millones en DEG (unos USD 910 millones), cuando al cierre de septiembre apenas contaba con 29,6 millones.
Pese al hermetismo oficial, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, señaló que “el puente económico argentino genera ganancias para el pueblo estadounidense”, sin precisar si se trata de beneficios financieros directos o de un resultado político vinculado al programa M.A.G.A.
En paralelo, el Banco Central notificó a los inversores que espera retomar la compra de reservas a partir del próximo año, siempre que la demanda de dinero en el mercado local acompañe. El objetivo, según indicaron, es mantener la estabilidad del tipo de cambio y favorecer una apreciación del peso.

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