La implementación de la Boleta Única de Papel (BUP) en las elecciones legislativas de este domingo generó preocupación por la falta de mecanismos que garanticen el derecho al voto autónomo y secreto para personas ciegas o con disminución visual.
Distintas voces señalaron la ausencia de plantillas en braille u otros sistemas de asistencia, lo que representa un retroceso en materia de inclusión electoral.
La situación fue expuesta por María José Quiroga, ciclista no vidente de San Juan, quien expresó su frustración en redes sociales:
“Qué involución hay en la accesibilidad en estas elecciones”, escribió, destacando la falta de plantillas en braille que permitieran votar de forma autónoma, independiente y con garantía de secreto.
Aunque valoró el cumplimiento del deber ciudadano, remarcó que la imposibilidad de ejercer el voto de manera plenamente secreta menoscaba los derechos de las personas con discapacidad visual.
“Hay plata para imprimir miles y miles de boletas, pero no hay plata para poner aunque sea unas boletas en braille”, agregó en su publicación.
El reclamo pone en evidencia una contradicción entre el despliegue técnico del nuevo sistema y la omisión de herramientas básicas de accesibilidad.
Sin estos recursos, las personas con discapacidad visual deben depender de terceros para completar su voto, lo que vulnera el principio de secreto del sufragio y su autonomía como electores.
La experiencia de estas elecciones deja en claro la necesidad de incorporar dispositivos inclusivos, como plantillas guía, boletas en braille o sistemas de audio, que garanticen el ejercicio pleno de los derechos políticos en condiciones de igualdad y privacidad.

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