La expresidenta y actual condenada por corrupción Cristina Fernández de Kirchner se pronunció a través de sus redes sociales sobre la situación en Venezuela y cuestionó duramente el operativo militar de Estados Unidos que derivó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa.
En una extensa publicación en Facebook, la exmandataria sostuvo que, más allá de las posturas que se tengan sobre el gobierno venezolano, la administración de Donald Trump “volvió a cruzar un límite que muchos pensábamos que no volvería a ocurrir”.
Kirchner comparó la intervención con la histórica política del “Gran Garrote” (Big Stick) aplicada por Estados Unidos en América Latina durante el siglo XX, vinculándola con golpes de Estado, dictaduras militares y procesos que, según señaló, generaron atraso económico y social en la región, además de un fuerte rechazo hacia Washington.
En ese marco, denunció una violación a la Carta de las Naciones Unidas, al Derecho Internacional y a la soberanía venezolana, al referirse al operativo que calificó como un “secuestro literal” del presidente de un país y de su esposa en territorio nacional. Según su visión, el accionar estadounidense produjo muertes, generó un escenario de alta inestabilidad y sentó un precedente “peligroso” en términos geopolíticos.
“La ilegalidad e ilegitimidad de este hecho habilitaría cualquier acto de violación de soberanía política, apropiación territorial o de recursos por parte de potencias con poder económico y militar sobre países más débiles”, advirtió la exjefa de Estado.
En el tramo final de su mensaje, Cristina Kirchner apuntó directamente contra los objetivos del gobierno estadounidense y aseguró que la denominada “Operación Resolución Absoluta” no busca restablecer la democracia ni combatir el narcotráfico en Venezuela. Según afirmó, el verdadero fin sería apoderarse de la mayor reserva de petróleo convencional del mundo, “a cara descubierta”.
El pronunciamiento se suma a una serie de reacciones políticas nacionales e internacionales tras el operativo de Estados Unidos en Venezuela, que generó un fuerte debate sobre soberanía, legalidad internacional y el rol de las potencias en la región.

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