Las principales petroleras que operan en Argentina acordaron mantener sin cambios los precios de los combustibles y se sumaron a la estrategia impulsada por YPF para contener el impacto de la suba internacional del petróleo.
La medida comenzó a regir el pasado miércoles y se extenderá por al menos 45 días en todo el país, en un contexto de caída de la demanda y fuerte volatilidad en el mercado energético global.
Según trascendió, las operaciones internas del sector tomarán como referencia el valor del crudo correspondiente a marzo. De esta manera, aunque los productores facturen al precio internacional actual, las refinadoras pagarán sobre una base anterior, y la diferencia quedará registrada en una cuenta compensadora para ser ajustada más adelante.
El objetivo es evitar que el aumento del barril se traslade de forma inmediata a los surtidores y golpee el bolsillo de los consumidores.
El acuerdo involucra a distintos actores de la cadena energética, incluyendo productores, refinadoras y empresas integradas, y será revisado a mediados de mayo.
En paralelo, el Gobierno nacional decidió postergar hasta el 1 de mayo la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. La medida fue oficializada mediante el Decreto 217/2026, con el objetivo de evitar una mayor presión sobre los precios.
Este doble movimiento —desde el sector privado y el Estado— busca dar previsibilidad en el corto plazo y frenar un nuevo incremento en un rubro clave para la inflación y el consumo.

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