La medicina pediátrica en San Juan continúa mostrando avances históricos con intervenciones quirúrgicas cada vez más complejas realizadas en bebés prematuros y recién nacidos, mejorando notablemente la calidad de vida y las posibilidades de supervivencia de los pacientes más pequeños.
Una de las intervenciones más frecuentes desde el punto de vista cardiológico es el cierre del ductus arterioso, una condición que puede poner en riesgo la vida de bebés prematuros. La Dra. Teresita Herrera explicó que este conducto, fundamental durante la etapa fetal, en algunos casos no logra cerrarse de manera espontánea después del nacimiento.
Cuando esto ocurre, se produce un exceso de flujo sanguíneo hacia los pulmones, generando complicaciones severas. La primera estrategia médica suele ser un tratamiento farmacológico con drogas como el ibuprofeno para favorecer el cierre del ductus. Sin embargo, cuando la medicación no da resultados, la solución pasa por una intervención quirúrgica.
“Hoy el bebé en su incubadora o servocuna puede ser intervenido con resultados óptimos y con un excelente nivel de sobrevida en pacientes extremadamente complejos y hemodinámicamente inestables”, destacó la especialista, quien además remarcó que actualmente todos los pacientes operados de ductus sobreviven.
Por su parte, el Dr. Pablo Medard señaló que las cirugías pediátricas en recién nacidos requieren un nivel de precisión extrema, debido al tamaño mínimo de las estructuras anatómicas. En algunos casos, la arteria aorta de un bebé puede medir apenas dos milímetros, lo que obliga a trabajar con lupas especiales y tecnología de alta complejidad.
Entre las patologías que hoy pueden resolverse en la provincia se encuentran:
* Atresia de esófago y duodeno, mediante reconstrucciones fundamentales para permitir la alimentación del bebé.
* Hernias diafragmáticas, consideradas intervenciones de gran fragilidad por la estabilidad hemodinámica del paciente.
* Malformaciones congénitas como gastroquisis y onfalocele, detectadas de manera temprana gracias a los avances en Medicina Fetal.
Además del avance médico y tecnológico, los especialistas remarcaron el fuerte impacto positivo que tiene para las familias poder realizar estas intervenciones en la misma unidad donde el bebé permanece internado.
Evitar traslados a otros centros médicos reduce significativamente la ansiedad y permite que los padres permanezcan cerca de sus hijos, acompañados por equipos profesionales ya conocidos y en un entorno de mayor contención.

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