Argentina perdió casi 9.700 empresas y más de 139.000 empleos formales entre enero y julio

Los datos procesados por la Superintendencia de Riesgos del Trabajo reflejan una contracción del sector productivo durante los primeros siete meses de 2026. En julio, el saldo negativo fue de 948 empresas y 3.485 trabajadores registrados menos.

La actividad económica continúa mostrando señales de retroceso en el sector formal argentino. Entre enero y julio de 2026, el país registró un saldo neto negativo de 9.682 empleadores, mientras que se perdieron 139.895 puestos de trabajo en relación de dependencia, según estadísticas oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) analizadas por especialistas.

Las cifras reflejan el impacto de la contracción económica sobre el entramado productivo, con cierres de empresas y una reducción de los puestos de trabajo registrados. En promedio, el saldo equivale a unas 1.400 empresas menos por mes.

Durante julio, la tendencia continuó: el balance entre altas y bajas arrojó 948 empleadores menos y una reducción de 3.485 trabajadores registrados. Entre las actividades señaladas por su impacto aparecen el comercio minorista y la industria manufacturera.

Más de 32.000 empleadores menos desde noviembre de 2023

Al comparar los registros con noviembre de 2023, cuando se contabilizaban 512.357 empleadores y aproximadamente 9,85 millones de trabajadores formales, la contracción acumulada hasta julio de 2026 alcanza los 32.290 empleadores menos y una pérdida superior a los 437.000 puestos de trabajo registrados.

Los especialistas vinculan esta evolución con distintos factores, entre ellos la caída del consumo interno y la debilidad en la creación de nuevas empresas. Los análisis del Centro de Política Económica Argentina (CEPA) también señalan las dificultades para generar nuevas unidades productivas en un contexto de actividad económica debilitada.

Otro elemento mencionado es la transformación de ciertos sectores comerciales, donde la venta de productos importados a través de plataformas electrónicas puede operar con estructuras de personal más reducidas que los modelos tradicionales.

La combinación de una menor demanda y dificultades para sostener los costos operativos representa un desafío para las empresas, especialmente en actividades que dependen del consumo de los hogares.

Crece el monotributo mientras retrocede el empleo asalariado

La evolución del empleo registrado también coincide con cambios en las modalidades de inserción laboral. Mientras disminuye el trabajo asalariado formal, los registros muestran un incremento de los contribuyentes inscriptos en el régimen de monotributo.

A su vez, los informes laborales mencionados señalan una expansión de la informalidad, aunque la magnitud de esa variación requiere analizar las estadísticas específicas del mercado de trabajo.

Este escenario refleja una transformación en la composición del empleo argentino, con una mayor presencia de modalidades independientes en paralelo a las dificultades que atraviesan distintos segmentos del trabajo asalariado.

Los datos correspondientes a los primeros siete meses de 2026 muestran así una reducción tanto en la cantidad de empleadores registrados como en el número de trabajadores formales, dos indicadores centrales para seguir la evolución del mercado laboral y del tejido productivo nacional.

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