La creciente aparición de pumas en zonas urbanas del departamento Sarmiento encendió las alarmas sobre el delicado equilibrio entre la vida silvestre y el avance de la actividad humana. En diálogo con el periodista Polo Quiroga, el director de Producción y Medio Ambiente del departamento, Ricardo Martínez, brindó detalles sobre la situación actual y las estrategias que se están implementando para resguardar tanto a la población como a los felinos.
Desde la Secretaría de Ambiente remarcan que el objetivo principal es evitar la eliminación de los ejemplares, ya que su desaparición implicaría un daño irreversible para la fauna sanjuanina. En ese marco, se comenzaron a aplicar distintos métodos no letales para disuadir a los pumas y alejarlos de zonas pobladas.
Entre las medidas adoptadas se destacan la instalación de dispositivos tecnológicos como fotocélulas y luces con sensores de movimiento alimentadas por paneles solares, que se activan ante la presencia del animal. A esto se suma la disuasión sonora mediante equipos que emiten sonidos para espantar a los felinos, y el uso de perros especialmente entrenados para alejarlos de corrales y viviendas rurales.
Martínez explicó que el acercamiento de los pumas a áreas urbanas no es un fenómeno aislado ni casual. “Son animales autóctonos que están perdiendo su hábitat. El ser humano avanza con emprendimientos ocupando lugares donde antes estaban sus presas naturales”, señaló. Además, indicó que muchos de estos desplazamientos se producen como forma de escape frente a la caza furtiva.
En cuanto a cómo actuar ante un encuentro con un puma, el funcionario fue enfático en recomendar dar aviso inmediato a la Policía Rural o a la Secretaría de Ambiente. En caso de un cruce directo, brindó una serie de pautas clave para evitar situaciones de riesgo.
Entre las principales recomendaciones figuran no correr, ya que eso activa el instinto de caza del animal; hacerse notar levantando los brazos, agitándolos y gritando para aparentar mayor tamaño; y permitirle siempre una vía de escape, dado que el puma optará por huir si tiene la posibilidad.
Finalmente, Martínez se refirió al reciente caso de un puma atropellado en la localidad de Pedernal, un episodio que presentó particularidades. Si bien Policía Rural y Ambiente confirmaron mediante pericias que el siniestro ocurrió, el cuerpo del animal nunca fue encontrado. “Es común que los restos sean levantados en los campos para aprovechar la piel o la carne, pero los rastros en el lugar indican claramente que hubo un atropellamiento”, explicó.

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