El nivel de endeudamiento de las familias argentinas comienza a encender señales de alerta. Un reciente informe de Focus Market reveló que la morosidad alcanzó el 11,2% del total, con un aumento de 0,6 puntos en el último mes y un fuerte salto de 8,3 puntos en comparación con febrero de 2025.
El relevamiento, basado en 2.670 hogares, muestra además un cambio en la dinámica del endeudamiento: los incumplimientos ya no se concentran únicamente en los sectores de menores ingresos.
Actualmente, la deuda bancaria promedio por familia se ubica en $5,7 millones, mientras que la deuda no bancaria —que incluye compromisos con comercios, mutuales y prestamistas— suma otros $1,1 millones. En conjunto, el endeudamiento promedio supera los $6,8 millones por hogar.
A nivel general, la deuda total de los argentinos alcanza los $39 billones. De ese monto, $32,1 billones corresponden a entidades bancarias y $6,9 billones a deuda no bancaria.
El escenario se ve agravado por el alto costo del financiamiento. Las tasas de interés continúan en alza y la tasa efectiva anual (TEA) ronda el 150%, lo que incrementa la presión sobre los hogares. Según un informe de SIISA, el crédito sigue creciendo, pero con señales de mayor fragilidad.
Durante los primeros meses de 2026, el 89% de los préstamos se mantuvo al día. Sin embargo, la mora temprana y los atrasos de más de 90 días se ubican cerca del 6% en cada segmento, evidenciando un deterioro progresivo.
Incluso en el ámbito fintech aparecen señales de tensión. De acuerdo con datos de JPMorgan Chase, los préstamos con más de 90 días de atraso en plataformas como Mercado Libre rozaron el 9% en 2025.
El comportamiento del crédito tampoco es uniforme. Los bancos concentran el 83% de los montos otorgados, aunque alcanzan a poco más de la mitad de los usuarios. En paralelo, las entidades no bancarias ganan terreno en cantidad de préstamos, especialmente en sectores con menor acceso histórico, pero con mayor exposición al riesgo.
También persisten diferencias por género y edad. Los hombres acceden al 57% de los préstamos y concentran el 85% del dinero, mientras que las mujeres reúnen el 52% de los créditos y el 80% de los montos. Entre los jóvenes, la situación es más delicada: representan el 8% de la mora temprana y el 13% de los atrasos superiores a 90 días.
Especialistas advierten que el principal desafío del sistema financiero es ampliar la inclusión sin elevar el riesgo. En ese camino, la tecnología aparece como una herramienta clave para mejorar el análisis del comportamiento de pago y optimizar la evaluación crediticia.

Comentarios