Esa noche, un médico la examinó y ordenó que le hicieran análisis y placas. Esos estudios estuvieron en la madrugada del 29 de julio y después fueron atendidos por el médico Dante Cabrera, que presuntamente le hizo un examen muy superficial, aparentemente no miró en detalle esos análisis y la placa y les dijo que “no estaban tan mal”. Fue así que le indicó que le suministraran Amoxidal 500 y la despachó a su casa.
En teoría, en bases a esos estudios, debió haber ordenado la inmediata internación de la beba. Pero no lo hizo. El cuadro infeccioso pulmonar avanzó y la nena empeoró en las horas siguientes. El 30 de julio a la madrugada, los papás concurrieron desesperados al Hospital Marcial Quiroga y la médica que los atendió notó que la nena estaba muy grave. Ahí dispusieron llevarla urgente a pediatría del Rawson, pero la beba murió en la ambulancia mientras iban en camino.
Lo que se sospecha es que el médico no se ajustó al procedimiento y que debió internar a la niña a partir de esos estudios que indicaban que presentaba un cuadro delicado. Ahora quedó imputado del presunto delito de homicidio culposo. El juez Sanz dispuso que continué en libertad, pero no deberá salir del país y no obstaculizar la investigación, mientras que ordenó el plazo de 1 años para la investigación penal preparatoria.

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