Venezuela atraviesa una de las mayores tragedias de su historia reciente. El Gobierno confirmó este domingo que la cifra de víctimas fatales por los terremotos del pasado 24 de junio ascendió a 4.490 personas, luego de sumar otros 157 fallecidos en las últimas horas. En tanto, el número de heridos se mantiene en 16.740.
Según el último informe oficial, 19.583 personas permanecen alojadas en refugios temporales, siendo el estado de La Guaira el más afectado, con más de 10.900 evacuados.
Hasta el momento, las autoridades instalaron 108 campamentos con capacidad para albergar a unas 25.000 personas. Caracas concentra la mayor cantidad de refugios, seguida por Miranda, La Guaira y Aragua.
La magnitud del desastre quedó reflejada en la evolución de las cifras oficiales: de 188 muertos reportados el 25 de junio se pasó a 920 al día siguiente, luego 1.719 el 28 de junio, 3.535 el 5 de julio y ahora un total de 4.490 víctimas fatales.
El operativo de emergencia moviliza a 30.535 voluntarios y 31.837 funcionarios de distintos organismos, mientras que desde el 24 de junio ya se registraron 1.222 réplicas.
El Gobierno también puso en marcha un censo biométrico para determinar la cantidad de viviendas que deberán construirse, estimando una necesidad de alrededor de 25.000 hogares. En paralelo, la Asamblea Nacional anunció que la próxima semana entregará las primeras 200 viviendas para las familias damnificadas.
Los dos terremotos, de magnitudes 7,2 y 7,5, ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia y tuvieron su epicentro cerca de Yumare, en el estado Yaracuy.
La Guaira fue la zona con mayores daños estructurales, concentrando el colapso de 158 edificios, equivalente a ocho de cada diez derrumbes registrados en todo el país.
Respecto de los cuerpos que aún no pudieron ser identificados, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, negó que estén siendo enterrados en fosas comunes. Explicó que los restos son sepultados en el cementerio La Esperanza, luego de tomar muestras para facilitar su futura identificación, mientras continúan las tareas de rescuperación bajo estrictos protocolos para evitar poner en riesgo a posibles sobrevivientes.

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