Un hombre oriundo de San Juan quedó involucrado en una compleja investigación judicial luego de una persecución que terminó en una tragedia sobre la Ruta Nacional 40, en la localidad tucumana de Colalao del Valle.
Se trata de Julio Agustín Sosa, domiciliado en Rawson, quien viajaba junto a Jennifer Fernanda Mamaní, de Mendoza, a bordo de una camioneta Ford Ranger. Según informaron fuentes judiciales y de seguridad, ambos habrían intentado evadir un control policial y de Gendarmería Nacional ubicado en el límite entre Tucumán y Salta.
De acuerdo con la investigación, el vehículo no obedeció las señales de detención y continuó circulando a alta velocidad, lo que dio inicio a una persecución que se extendió durante varios kilómetros.
Las primeras pericias indican que los ocupantes de la Ford Ranger intentaron ingresar a un predio donde antiguamente funcionaba una estación de servicio y actualmente opera un bar. Sin embargo, al advertir la presencia de efectivos de Gendarmería, realizaron una brusca maniobra para retomar la ruta.
Fue en ese momento cuando se produjo el impacto fatal contra una Chevrolet S10 que circulaba en sentido contrario. En ese vehículo viajaban cinco hombres que se dirigían desde Cafayate hacia Santa María para disputar un partido de fútbol.
Como consecuencia del fuerte choque, la camioneta Chevrolet volcó y terminó con las ruedas hacia arriba. En el lugar fallecieron Chauqui Vidal y Jesús Horacio Cancino, mientras que Anacleto Suárez sufrió heridas de gravedad y debió ser trasladado de urgencia al hospital de Cafayate.
Por su parte, Sosa y Mamaní recibieron asistencia médica y luego fueron derivados al hospital de Tafí del Valle bajo custodia policial. Tras recibir el alta médica, ambos quedaron aprehendidos por disposición de la Fiscalía interviniente.
La situación judicial se agravó cuando los investigadores inspeccionaron la Ford Ranger involucrada en el siniestro. En el interior encontraron 24 bultos que contenían un total de 457 kilogramos de hojas de coca, además de una máquina contadora de dinero.
Todo el material quedó a disposición del Juzgado Federal N.º 1, mientras que Gendarmería Nacional asumió la custodia de la carga secuestrada.
La causa es investigada por la Unidad Fiscal de Delitos contra la Propiedad y la Integridad Física del Centro Judicial Monteros, encabezada por el fiscal Gerardo Salas. Además, se ordenó el secuestro de los teléfonos celulares de los ocupantes de la Ford Ranger para avanzar con las tareas investigativas.
Durante más de 12 horas trabajaron en el lugar especialistas del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF), quienes realizaron pericias accidentológicas y análisis forenses para reconstruir la mecánica del hecho y determinar las responsabilidades correspondientes.

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