Un conflicto familiar de larga data entre dos hermanos que convivían en una misma propiedad del departamento Santa Lucía derivó en un violento episodio que terminó con uno de ellos detenido y excluido del hogar por orden judicial, pese a que ya existía una prohibición de acercamiento vigente.
La medida fue dispuesta este lunes por la jueza de Garantías Carolina Parra, durante una audiencia realizada en Tribunales. La magistrada ordenó la exclusión del hogar de Héctor Elizondo por el plazo de seis meses, medida que deberá cumplir junto a su familia mientras avanza la investigación penal.
El imputado fue detenido el sábado último y llegó a la audiencia asistido por la defensora oficial Sandra Leveque. Por su parte, la ayudante fiscal Silvina Zogbe, de la UFI CAVIG, le imputó los delitos de lesiones leves, amenazas simples y desobediencia a una orden judicial en perjuicio de su hermano Facundo Elizondo, además de amenazas simples contra su cuñada, todo en un contexto de violencia intrafamiliar.
Según se expuso en la audiencia, ambos hermanos convivían con sus respectivas familias en una vivienda ubicada en el barrio Las Viñas. Los conflictos entre ellos se arrastraban desde hace tiempo. El primer hecho grave ocurrió el 20 de enero de 2025, cuando se produjo una situación de violencia que motivó la intervención policial. Tras ese episodio, Facundo Elizondo realizó una exposición y el 1 de febrero solicitó medidas de protección judicial.
En julio de 2025, el Juzgado interviniente dictó una prohibición de acercamiento contra Héctor Elizondo, la cual se encontraba vigente al momento del último ataque. Sin embargo, el martes pasado el imputado violó esa orden.
De acuerdo a la investigación, Héctor Elizondo se presentó en estado de ebriedad en la vivienda de su hermano y pidió permiso para compartir una bebida. Facundo accedió para evitar conflictos, pero minutos después el acusado comenzó a hostigar a una cuñada, a una prima de ella y a una pareja que había llegado al lugar.
Cuando Facundo intentó intervenir para calmar la situación, el agresor reaccionó con mayor violencia. Durante un forcejeo, le arrojó el espaldar de una cama y luego tomó un cuchillo, con el que le provocó cortes en un brazo y en la espalda. Además, amenazó de muerte a los presentes y, tras retirarse, arrojó botellas de sidra desde su vivienda hacia la casa de su hermano.
Las nuevas denuncias fueron incorporadas al expediente y motivaron que el Ministerio Público Fiscal solicitara medidas más severas. Finalmente, la jueza Parra hizo lugar al pedido y ordenó la exclusión del hogar del presunto agresor como medida de protección para las víctimas.

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