En una jornada histórica para Bolivia y para toda la región, Rodrigo Paz Pereira fue posesionado este sábado como presidente, tras imponerse en el balotaje del 19 de octubre. La ceremonia se realizó en La Paz, con la presencia de varios líderes sudamericanos y representantes de Estados Unidos, marcando el fin de dos décadas de gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS).
“El país que recibimos está devastado. Nos dejan una economía quebrada, reservas internacionales en el nivel más bajo en 30 años, inflación, escasez y un Estado paralizado”, lanzó Paz en su primer discurso, visiblemente enérgico. En un pasaje que rápidamente se viralizó, cuestionó a sus antecesores Evo Morales y Luis Arce:
“¿Qué carajo hicieron con la bonanza?”.
Un llamado a la unidad y un nuevo rumbo
Paz, de 58 años, apeló a la unidad nacional y pidió “despojarse de ideologías” para sacar adelante al país. “Bolivia decidió despertar y lo hizo de pie, con el arma más poderosa que existe: el voto y la democracia”, afirmó ante la Asamblea Legislativa.
En el acto participaron los presidentes Javier Milei, Gabriel Boric, Santiago Peña, Daniel Noboa y Yamandú Orsi, además de una delegación del Departamento de Estado de EE. UU. encabezada por Christopher Landau. La foto conjunta marcó el retorno de Bolivia a la escena internacional, tras 17 años sin relaciones diplomáticas con Washington y más de cuatro décadas de distanciamiento con Chile.
“Nunca más una Bolivia aislada del mundo”, prometió el flamante mandatario.
Promesas de cambio y pragmatismo económico
Paz anunció un plan económico centrado en la descentralización, el apoyo a la producción nacional y la simplificación tributaria, junto a créditos blandos para pequeños emprendedores. Su vicepresidente, Edmand Lara, un ex policía popularizado por denunciar corrupción, fue clave en la campaña para captar el voto popular.
Durante la campaña, Paz se definió como un centrista moderado, con un mensaje de orden y transparencia: “Cuando la plata no se roba, alcanza”, repetía. Sin embargo, antes de asumir, viajó a Estados Unidos y negoció créditos con el FMI, el BID y la CAF, lo que evidenció un giro pragmático en su política económica.
Ya en funciones, convocó a un “Acuerdo Nacional del Bicentenario” con todas las fuerzas políticas para impulsar las reformas necesarias. “No se transforma la patria, se transforma el Estado tranca. Ese es mi compromiso con ustedes”, dijo ante los legisladores.
Desafíos inmediatos
Bolivia enfrenta un déficit fiscal récord, escasez de combustible, inflación creciente y reservas internacionales en mínimos históricos. Paz adelantó que formará un “equipo de expertos” para estabilizar la economía y reactivar la producción, aunque deberá hacerlo en un contexto político fragmentado.
“Estamos de pie, firmes por la patria y decididos a reconstruirla. Vamos a salir de esta”, concluyó el mandatario, dando inicio a una nueva etapa política en Bolivia, más abierta al mundo y enfocada en la recuperación económica.

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