Lo que en un principio era solo una versión, terminó confirmándose en las últimas horas: Eduardo Licciardi dejó de ser el director de la Casa de San Juan en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Desde el Gobierno provincial informaron que la salida fue “por razones personales”, pero en los pasillos oficiales se habla de un reacomodamiento político que va más allá de lo formal.
Licciardi, un dirigente vinculado estrechamente al exsenador Roberto Basualdo, fue reemplazado por la abogada Gabriela Forconesi, quien ya integraba el equipo de trabajo de la delegación.La versión oficial insiste en que Forconesi “conoce la función y cuenta con la experiencia necesaria para asumir el cargo”, aunque el cambio de conducción no deja de despertar interrogantes.
El hermetismo con el que se manejó la salida de Licciardi alimenta las especulaciones. Algunos ven detrás de esta decisión un intento por despegar a la actual gestión de figuras del pasado, mientras otros advierten una interna silenciosa que empieza a tomar forma.
Desde el Ejecutivo destacaron “la labor de Licciardi” y aseguraron que la transición se realiza con normalidad y eficiencia, en pos de garantizar la continuidad institucional. Sin embargo, la repentina salida y la falta de explicaciones claras dejan abierta la puerta a lecturas más políticas que administrativas. La Casa de San Juan cumple un rol clave como nexo entre la provincia y los organismos nacionales en CABA, además de brindar servicios a sanjuaninos residentes o en tránsito por Capital Federal y el conurbano bonaerense. Por eso, el movimiento en su conducción no pasa desapercibido, y marca una señal de posibles cambios más profundos en la estructura provincial.

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