Dos ministros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación respondieron por escrito a las causales de juicio político elaboradas por la Comisión de la Cámara de Diputados que los acusa de mal desempeño.
Los jueces Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz apelaron al envío de cartas por separado, mientras que sus pares, Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda, optaron por el silencio.
Aunque se descartaba que el máximo Tribunal rechazaría de plano los argumentos plasmados por el kirchnerismo, cada cual recurrió a caminos individuales para notificar su postura a los legisladores o quitarle entidad.
Rosatti y Rosenkrantz coincidieron en sus textos enviados a la Comisión de Juicio Político. Ambos conceden que la Constitución Nacional prevé el mecanismo del juicio político a los miembros de la Corte Suprema, el actual presidente del tribunal sito en el Palacio de Talcahuano alegó que «durante el trámite del sumario de la investigación se cometieron irregularidades procesales que afectan seriamente las garantías del debido proceso», y su antecesor en el cargo aludió a las instancias en que el «uso infiel» de esta herramienta hace «imposible enorgullecerse» de la historia institucional.
A lo largo de las 71 páginas, Rosatti sostuvo que las causales por el fallo del 2×1 en el Caso Muiña y la declaración de inconstitucionalidad de la reforma del Consejo de la Magistratura impulsada por Cristina Kirchner en 2006, reponiendo la ley anterior y, según los representantes del Frente de Todos, arrogándose la facultad de legislar, se basan simplemente en la «disconformidad con el contenido de las sentencias».
«Buena parte de los cargos formulados coinciden con planteos realizados por las partes en distintas causas judiciales que se encuentran actualmente a estudio del Tribunal», adujo.
Rosenkrantz, consideró evidente que hubo «ausencia absoluta de fundamentos en los cargos provisorios» e hizo reserva de interponer las acciones y recursos legales que lo asistan en su defensa.
Rosatti, señaló el «inesperado» y «abrupto cierre de la investigación», en víspera del recambio parlamentario.

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